martes, 29 de agosto de 2017

El origen de la ciudad de Valencia




En el año 138 a. C., fue fundada la ciudad de Valencia. Y así se atestigua en este texto: “Iunius Brutus cos in Hispania iis qui sub Viriatho militaverant, agros et oppidum dedit, quod vocatum est Valentia.” (Periocha LV, 4). Más o menos dice: Junio Bruto, cónsul en Hispania donó, a los militares que lucharon contra Viriato, tierras y una ciudad llamada Valentia. Como Junio Bruto estuvo en Hispania en el año 616 de la fundación de la ciudad de Roma, se puede deducir que la ciudad de Valencia fue fundada ese año.
En las excavaciones se ha encontrado el mundus, la fosa fundacional de la ciudad, con lo que se sabe que la ciudad fue una fundación exnovo.
Y la primera duda surge en saber quién se asentó en la ciudad… Militares claro, pero ¿de dónde? Viendo los restos arqueológicos encontrados, se ha visto bastante material itálico, concretamente de la Campania y la Apulia, con lo que se puede deducir que los primeros habitantes de la ciudad es muy posible que vinieran de esa zona de Italia, pues es normal que alguien siga consumiendo productos que le gusten o al menos conozcan y no tanto los productos que ofrecerían los íberos del entorno; sobre todo cerámicas de distintos tipos y calidades (que es lo que se ha conservado), mejores que los productos cerámicos ibéricos, y el vino.
También surge otra pregunta. ¿Por qué se fundó la ciudad donde se hizo y no en otro lado? Geográficamente la ciudad de Valentia se funda en una pequeña isla, ligeramente elevada entre dos brazos de río. Y se coloca aquí por varios motivos.
Para empezar, los romanos, cuando fundaban una ciudad, intentaban que estuviera en un sitio donde fuera cómodo vivir, es decir, con agua, tierras cultivables y con los menos peligros posibles. Que estuviera en una pequeña elevación evitaba las inundaciones, bastante habituales en el río Turia; podían haberla puesto más cerca del mar, para mejorar el comercio, pero el riesgo de inundaciones era mayor, además en esa época el río Turia, nada explotado por las acequias actuales era navegable hasta la misma ciudad (se han encontrado los restos de puerto junto al río, muy cerca de las torres de Serranos); un ejemplo de cómo pensaron en ese problema es que en la riada de 1957, la única zona que no se inundó de la ciudad de Valencia fue el espacio que ocupaba la ciudad romana republicana (más o menos, en torno a la catedral).
Otro motivo de asentar a la gente en este sitio, era que por el río existía un vado por el que pasaba la Vía Heraclea (llamada luego Augusta), un camino íbero que recorría la zona próxima a la costa.

Termas de época republicana. Centre Arqueológic de l'Almoina. Valencia



También desde aquí se controlaban las distintas ciudades iberas de la zona. Al norte: Edeta (actual Llíria) y Arse-Saguntum (actual Sagunt), ambas a unos 25 Km. de Valencia.  Y al sur: Saetabis (Xàtiva) y Dianum (Dénia), algo más alejadas pero también relativamente próximas. Así se colocaba una ciudad de romanos entre iberos…
Está, más o menos, situada a unos 250 Km. de Tarraco (Tarragona) y Cartago Nova (Cartagena), lo que la convertía en una ciudad romana entre dos de las ciudades romanas más importantes en esa época. Evidentemente no está tan claro que se pusiera por ese motivo, pero es perfectamente posible.
La ciudad una vez fundada comenzó a tirar adelante, pero al ver su tamaño, entre 9 y 11 hectáreas, se ve que es del tamaño de las ciudades iberas grandes, pero es pequeña respecto a otras colonias italianas. Se han encontrado el foro, con diferentes edificios: un horreo o almacén, unas termas, unos pórticos,… Esto deja poco espacio para viviendas… Quizá la gente viviera en los alrededores de la ciudad, y esta fuera un lugar de reunión, mercado, culto,…, entre otros diversos servicios.

viernes, 28 de abril de 2017

Nuevo Arte de Cocina, de Juan Altamiras

Hace 250 años (Abril de 1767) se publicó en Barcelona el libro “Nuevo Arte de Cocina, sacado de la escuela de la experiencia económica” de Juan Altamiras. En él, el autor, da más de 200 recetas para aquellos que empiezan en la cocina y "preparaciones para gentes menos favorecidas". En este libro se ve lo que se comía en España en la segunda mitad del siglo XVIII, donde vemos que comían casi de todo lo que había (aplicaban el dicho de “todo lo que vuela a la cazuela”) comestible. Se ve también que les gustaba el agridulce, o sea, poner azúcar (sobre todo) y miel a casi todos los platos; también utilizar las especias en abundancia, o usar tocino bastante más que aceite para hacer fritos. Un elemento interesante es el poco (casi nulo) uso de la patata para los distintos platos.
Así voy a poner unas pocas recetas donde no aparecen cantidades exactas de todos los productos que se ponen en la receta.

CORDERO O CABRITO ASADO
Partirás del Cabrito, o Cordero en raciones de media libra (230 gr., aprox.), o como quisieres; lo pondrás en una cazuela con fuego arriba, y abajo, le darás algunas vueltas; y cuando estuviere medio asado, le echarás un poco de tocino frito, un puñado de perejil machacado, unos granos de ajo majado, y agrio de lima; si estuviere duro, y no tuviere tocino, lo enternece un poco de vino blanco, o aguardiente, o el aceite crudo; y si no echarás dos cucharadas de grasa de la olla; pero si están gordos, nada de esto es menester, sino sazonarlos de sal, y así como la nieve a nadie espera; ni el asado, porque si se pasa, se echa a perder.

COSTRADA DE ATÚN
Picarás de la carne magra del Atún, picándolo todo muy bien; tomarás un poco de manteca de vaca, y ponla a calentar en una cazuela, y si no tienes manteca, pon aceite, porque los pobres nos componemos con lo más barato; y cuando esté caliente, echarás el pescado picado, y lo emperdigarás de manera, que quede enjuta; como si fuera carne; lo sazonarás con todas especias, y canela, zumo de limón, y ponle unas pasas, échale unas cuatro onzas de azúcar (115 gr., aprox.); poner a proporción del Atún, huevos crudos, con la misma proporción, y harás la castrada, sazonada de sal.

BESUGO ASADO
Este es el mejor pescado de estos Países de Aragón; después de bien limpio, y escamado, lo lavarás, y enjuagarás con un paño limpio, lo pondrás en vasija espaciosa, sobre unas hojas de laurel le echarás ajos fritos por encima, luego le pondrás fuego abajo, y arriba algo más; y cuando los trozos estén medio asados, tendrás prevenida una cazuela, ajos picados, pimienta, perejil, sal, agrio de lima, o limón, y los irás rociando con un manojo de plumas, o perejil, por una y otra parte.

ALCACHOFAS CON DULCE
Las mondarás, quitándoles las hojas duras, les darás una cortadura en el pezón, para que penetre el recado, y siempre que las limpies, las pondrás en agua fría, y cuando hierva el agua las escaldarás, y las pondrás a cocer, con agua, y sal; y cocidas, las compondrás así: freirás tocino del tamaño de dados, con cebolla menuda, y la echarás sobre las Alcachofas; después de escurridas, tomarás azúcar a proporción, y les darás dos vueltas a fuego manso. Este es el modo que acostumbran las Monjas pero a todos no les agrada el dulce, aunque sea de Monjas.

BERENJENAS RELLENAS
Las cocerás, partidas por medio, con agua y sal; cocidas, las escurrirás, quitándoles el corazón; de modo que queden huecas como media nuez; picarás unas pocas de las que cociste, freirás un poco de cebolla con buen aceite, luego echarás las Berenjenas machacadas, y un poco de hierbabuena y huevos crudos; las pondrás al fuego, hasta que se sequen, revolviéndolo hasta que esté esto bien seco: échalo en una cazuela, con los huevos correspondientes, y un poco de pan rallado, un poco de queso; sazónalo con todas especias y canela, y unos polvos de azúcar: llenarás con esto las medias Berenjenas, tendrás un batido de huevos, y harina claro, las mojarás en él, y las freirás en la sartén; las servirás con azúcar, y canela.

ZANAHORIAS
Es comida simple y bestial; si te gustan las Zanahorias, las pondrás a cocer con agua y sal, y las harás rajas; con cebolla frita las pondrás en una cazuela, y sazonándolas de todas especias y sal, las echarás agua caliente hasta cubrirse; las pondrás dulce de azúcar, 6 miel y vinagre, que estén bien dulces, y agrias, luego freirás un poco de harina, que este bien quemada, la desatarás con el mismo caldo de las Zanahorias, y trabará en un hervor, con que de alimento brutal pasará a racional sustento, siempre ingrato, y de poca substancia.
 
Agua de Limón

AGUA DE LIMÓN
Para doce vasos necesitas doce onzas de Azúcar (350 gr. aprox.), y un limón: medio día antes de componer el Agua, se le quita la corteza, y se machaca en el mortero o almirez; después se echa en la garapiñera con el Agua, hasta que sepa bien a limón; la colarás por un cedazo, echarás el agrio de aquel limón, hasta que conozcas ha tomado de él, después el azúcar, y puede ser que dicha azúcar sobre, y siempre se ha de echar con reserva; la colarás por un paño bien espeso en la misma garapiñera; para helarla serán menester tres libras de nieve (1,40 litros, aprox.); la dispondrás de este modo: la nieve me­ nuda pondrás debajo, bien cargada de sal, y la demás que sea más gruesa, como huevos, encima, cargada de sal, como la de abajo; media hora antes de dar el refresco, la irás moviendo, y tendrás cuidado de darle alguna vuelta con una paleta de carrasca, porque se asuela, pegándose al suelo, y paredes, y se hiela mucho; al tiempo de servirla la sacarás fuera de la caja, tendrás una cuchara, que no sirva para otra cosa, y sino bien limpia; y la misma regla observarás en las demás Aguas.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Historia de la Roma clásica en la novela histórica (breve relación)

La historia se puede estudiar de distintas maneras. La verdad, es que estudiándola al estilo clásico, es decir, fechas y reyes, se suele hacer un poco pesada, y más en la época en que todo se relacionaba con la economía, aún era más empalagosa. A los que nos gusta la historia, también hay que reconocer que da igual cómo se estudie...
Para poder conocer la historia y que no haga pesada, está la novela histórica, que es un método para empezar a conocerla y a partir de ahí empezar a interesarte con bibliografía más específica. Aunque hay que tener cuidado con lo que se lee de novela histórica, porque hay algunas que parecen una aventura de indios y vaqueros.
Yo voy a hacer una pequeña aportación de la novela histórica entorno a la historia de la Roma Clásica. Es una lista de libros que he leído y que están muy bien documentados, ciertamente los autores han tenido que hacer algunas licencias históricas, pero muchas veces ha sido porque no se conoce nada de ese personaje/momento y hay que rellenarlo de alguna manera, pero, generalmente de forma correcta en base a lo que se conoce.
Entrando con el primer libro. No es una novela histórica al uso, pero para tener una introducción general a la historia de Roma va bien, porque es muy ameno de leer. Es la Historia de Roma de Indro Montanelli, y trata desde los orígenes de la ciudad hasta la desaparición del Imperio: 13 siglos en un libro que no es “muy gordo” y que va al grano.
Sobre la Monarquia y los primeros años de la República, hay poco material, o al menos, yo no he encontrado nada que se centre en esta época, en novela histórica.
Ya más avanzada la República Romana, está la trilogía sobre Escipión el Africano de Santiago Posteguillo: Africanus: el hijo del Cónsul, las Legiones Malditas y la Traición de Roma, donde trata de la vida de Escipión y los hechos ocurridos entre la segunda mitad del siglo III d. C. y la primera mitad del siglo II d. C., incluyendo la figura de Aníbal.
Después de estas novelas pasamos a la heptalogía escrita por Colleen McCullough, “Señores de Roma”, entorno al final de la República, donde aparecen posiblemente los personajes que más conocemos de la historia de Roma: Cayo Mario, Sila, Pompeyo, Julio César, Marco Antonio y Octavio Augusto. Son 7 libros: El Primer Hombre de Roma (110-100 a.C.), La corona de hierba (99-86 a. C.), Favoritos de la fortuna (83-69 a. C.), Las mujeres de César (68-58 a. C.), Cesar (54-48 a. C.), El caballo de César (48-42 a. C.) y Antonio y Cleopatra (41-27 a.C.) que relatan la historia desde el ascenso de Cayo Mario hasta la proclamación como Emperador de Augusto.
De esta época destacan las novelas y libros entorno a Julio Cesar, incluso él mismo escribió historia: la Guerra de las Galias. En cualquier bibliografía se encuentra un montón de material sobre quizá el personaje histórico que más se ha escrito.
Enlazando con esta serie aparece la novela de Robert Graves, Yo, Claudio, que se presenta como una autobiografía del propio Claudio, y trata desde el asesinato de Julio César (44 a. C.) hasta el de Calígula (41 a.C.), con algunas referencias indirectas a la vida como emperador de Tiberio Claudio.
Sobre Nerón, está la novela Quo Vadis? de Henryk Sienkiewicz, aunque hay que tomarla con un poco de cuidado, ya que está más centrada en el ascenso de cristianismo que en el gobierno de Nerón, pero como ambientación del entorno histórico, no está mal.
Del período posterior a Nerón, está la serie de 20 novelas de Lindsey Davis, entorno a la figura de Marco Didio Falco, un investigador durante el gobierno de Vespasiano. Con humor nos cuenta las aventuras de este personaje, teniendo continuas referencias a la sociedad de la época.

Imperio romano en su máxima expansión

Después está la trilogía sobre Trajano de Santiago Posteguillo: Los Asesinos del Emperador, Circo Máximo y la Legión Perdida. Trata de la vida del emperador Trajano, pero también indirectamente sobre el año de los cuatro emperadores (68-69 a. C.), Vespasiano y sobre todo de los últimos años de gobierno de Domiciano. La trilogía acaba con la muerte de Trajano.
A continuación está Memorias de Adriano de Marguerite Youcenar, cartas de Adriano a su sucesor, Antonio Pío, donde va relatando su reinado.
Sobre Marco Aurelio está la novela de Gisbert Haefs, La Primera muerte de Marco Aurelio, entorno a una conjura para matar al emperador y en la que reproduce la vida de la época.
A partir de este período, ya con la crisis del siglo III, hay menos novela histórica sobre la época. Hay una novela, centrada en la ciudad de Valencia, Valentia, de Gabriel Castelló, en la que trata de las invasiones germanas durante la segunda mitad del siglo III d. C., aunque también trata sobre la Roma entorno a la revuelta sertoriana y recorre el Mediterráneo occidental de la época (años 70 a. C.).
También está la novela Juliano el Apóstata, de Gore Vidal, sobre este emperador y su intento de restaurar el paganismo a mediados del siglo IV.
Para acabar esta breve relación (donde, en honor a la verdad, faltan muchos libros) está la novela de Valerio Massimo Manfredi, La Última Legión, en la que hay que reconocer que el autor hace bastante historia ficción enlazando el último emperador romano, Rómulo Augusto con Arturo, pero la ambientación de los últimos momentos del Imperio y el relato de los lugares que se encuentran en su viaje, son los que salvan la novela.

martes, 7 de febrero de 2017

Recetas de cocina visigodas

Siguiendo con recetas antiguas, voy a poner varías recetas de época visigoda.
La cocina visigoda era variada, combinado carne y pescado con verduras y legumbres.
Para los visigodos la carne de cerdo era la más apreciada, seguida por la de oveja y la de vaca, aunque también la carne de ave, especialmente la de los animales cebados, era considerada un manjar delicioso. Su ruda cocina trató de modificarse, adoptando los modos de guisar y las recetas originarias de los romanos y comenzaron a emplear condimentos y especias que tanto gustaban a los latinos. Fuera de carne, se consumía casi cualquier pescado, además de legumbres (mucho) y las distintas frutas y verduras que se conocían (ellos parece que aportaron las acelgas), además de los derivados de la leche (queso, mantequilla…) y cereales (pan). El edulcorante usado era la miel, que además se solía mezclar con las bebidas, como el vino y la cerveza.

Pulte
Ingredientes:
- 200 gr. de harina de habas
- 350 gr. de garbanzos
- 3 l. de caldo de carne
- 1 decilitro de aceite de oliva
- poleo
- pimienta
- sal
Modo de hacer:
Poner una olla al fuego con el aceite y los garbanzos. Añadir el caldo y cocer. Una vez que estén casi cocidos, añadir la harina de habas y remover. Por último, añadir el poleo, la pimienta y sazonar.

Pulmentum
Ingredientes:
- 150 gr. de harina de escaña (o trigo, pues la escaña es una variedad del mismo)
- 80 gr. de altramuces
- 100 gr. de cecina de asno o de cabra (aunque se puede usar de cualquier otra)
- 1 decilitro de aceite de oliva
- 1 l. de caldo de carne
- cilantro
- comino
- pimienta
- sal
Modo de hacer:
Poner el aceite de oliva en una olla al fuego y añadir la harina. Mojar con el caldo y, una vez que rompa a hervir, añadir los altramuces y la cecina troceada. Agregar las especias y sazonar. La receta original indica que hay que cocer los altramuces en miel antes de usarlos pero no se indica que haya que tenerlos en remojo para quitarles el amargor, también se pueden añadir los altramuces comprados ya cocidos.

Minutal Clibanicius (en vasija de barro)
Ingredientes:
- 200 gr. de carne de cerdo picada
- 200 gr. de carne de salmón picada
- 200 gr. de carne de mújol picada
- 1 docena de huevos
- 50 gr. de acelgas
- 50 gr. de nabos
- 50 gr. de puerros
- 1 decilitro de vino añejo
- jengibre
- pimienta
- sal
Modo de hacer:
Poner en una vasija de arcilla las verduras picadas junto a las carnes, los huevos batidos y el vino. Añadirle las especias y sal y poner la vasija a las brasas o en el horno.

Oca con Col
Ingredientes:
- 1 kg. de carne de oca
- 1 kg. de col
- 1 cabeza de ajo
- 100 gr. de grasa animal
- 80 gr. de cebolla
- 1/3 de litro de cerveza de trigo
- pimienta
- sal
Modo de hacer:
Poner la grasa en una olla al fuego. Una vez caliente, poner los trozos de oca sazonada, la cebolla y el ajo. Añadir la cerveza y mojar con el caldo. Agregar la col cortada y por último la pimienta. Dejar cocer y reposar.

Trucha con Lentejas
Ingredientes:
- 300 gr. de lentejas
- 1 trucha grande (1 kg. aprox.)
- 50 gr. de grasa de cerdo
- 100 gr. Cebolla
- pimienta
- raíz de jengibre
- sal
Modo de hacer:
Poner a derretir la grasa en una olla al fuego. Añadir la cebolla troceada y poner a cocer con agua. Añadir las lentejas (puestas previamente en remojo) y la raíz de jengibre. Una vez cocidas, agregar las truchas limpias y salpimentar.

Frutos secos

Potaje de Frutos Secos
Ingredientes:
- 100 gr. de miel
- 200 gr. de almendras peladas
- 150 gr. de bellotas peladas
- 200 gr. de castañas peladas
- 1/3 de litro de sidra natural
- canela en rama
- azafrán
Modo de hacer:

Poner en una cazuela al fuego la canela, las almendras, bellotas, castañas y la sidra a cocer. Añadir el azafrán y la miel. Hay que tener cuidado de que no falte líquido echándole más sidra. Se debe consumir caliente.