miércoles, 15 de marzo de 2017

Historia de la Roma clásica en la novela histórica (breve relación)

La historia se puede estudiar de distintas maneras. La verdad, es que estudiándola al estilo clásico, es decir, fechas y reyes, se suele hacer un poco pesada, y más en la época en que todo se relacionaba con la economía, aún era más empalagosa. A los que nos gusta la historia, también hay que reconocer que da igual cómo se estudie...
Para poder conocer la historia y que no haga pesada, está la novela histórica, que es un método para empezar a conocerla y a partir de ahí empezar a interesarte con bibliografía más específica. Aunque hay que tener cuidado con lo que se lee de novela histórica, porque hay algunas que parecen una aventura de indios y vaqueros.
Yo voy a hacer una pequeña aportación de la novela histórica entorno a la historia de la Roma Clásica. Es una lista de libros que he leído y que están muy bien documentados, ciertamente los autores han tenido que hacer algunas licencias históricas, pero muchas veces ha sido porque no se conoce nada de ese personaje/momento y hay que rellenarlo de alguna manera, pero, generalmente de forma correcta en base a lo que se conoce.
Entrando con el primer libro. No es una novela histórica al uso, pero para tener una introducción general a la historia de Roma va bien, porque es muy ameno de leer. Es la Historia de Roma de Indro Montanelli, y trata desde los orígenes de la ciudad hasta la desaparición del Imperio: 13 siglos en un libro que no es “muy gordo” y que va al grano.
Sobre la Monarquia y los primeros años de la República, hay poco material, o al menos, yo no he encontrado nada que se centre en esta época, en novela histórica.
Ya más avanzada la República Romana, está la trilogía sobre Escipión el Africano de Santiago Posteguillo: Africanus: el hijo del Cónsul, las Legiones Malditas y la Traición de Roma, donde trata de la vida de Escipión y los hechos ocurridos entre la segunda mitad del siglo III d. C. y la primera mitad del siglo II d. C., incluyendo la figura de Aníbal.
Después de estas novelas pasamos a la heptalogía escrita por Colleen McCullough, “Señores de Roma”, entorno al final de la República, donde aparecen posiblemente los personajes que más conocemos de la historia de Roma: Cayo Mario, Sila, Pompeyo, Julio César, Marco Antonio y Octavio Augusto. Son 7 libros: El Primer Hombre de Roma (110-100 a.C.), La corona de hierba (99-86 a. C.), Favoritos de la fortuna (83-69 a. C.), Las mujeres de César (68-58 a. C.), Cesar (54-48 a. C.), El caballo de César (48-42 a. C.) y Antonio y Cleopatra (41-27 a.C.) que relatan la historia desde el ascenso de Cayo Mario hasta la proclamación como Emperador de Augusto.
De esta época destacan las novelas y libros entorno a Julio Cesar, incluso él mismo escribió historia: la Guerra de las Galias. En cualquier bibliografía se encuentra un montón de material sobre quizá el personaje histórico que más se ha escrito.
Enlazando con esta serie aparece la novela de Robert Graves, Yo, Claudio, que se presenta como una autobiografía del propio Claudio, y trata desde el asesinato de Julio César (44 a. C.) hasta el de Calígula (41 a.C.), con algunas referencias indirectas a la vida como emperador de Tiberio Claudio.
Sobre Nerón, está la novela Quo Vadis? de Henryk Sienkiewicz, aunque hay que tomarla con un poco de cuidado, ya que está más centrada en el ascenso de cristianismo que en el gobierno de Nerón, pero como ambientación del entorno histórico, no está mal.
Del período posterior a Nerón, está la serie de 20 novelas de Lindsey Davis, entorno a la figura de Marco Didio Falco, un investigador durante el gobierno de Vespasiano. Con humor nos cuenta las aventuras de este personaje, teniendo continuas referencias a la sociedad de la época.

Imperio romano en su máxima expansión

Después está la trilogía sobre Trajano de Santiago Posteguillo: Los Asesinos del Emperador, Circo Máximo y la Legión Perdida. Trata de la vida del emperador Trajano, pero también indirectamente sobre el año de los cuatro emperadores (68-69 a. C.), Vespasiano y sobre todo de los últimos años de gobierno de Domiciano. La trilogía acaba con la muerte de Trajano.
A continuación está Memorias de Adriano de Marguerite Youcenar, cartas de Adriano a su sucesor, Antonio Pío, donde va relatando su reinado.
Sobre Marco Aurelio está la novela de Gisbert Haefs, La Primera muerte de Marco Aurelio, entorno a una conjura para matar al emperador y en la que reproduce la vida de la época.
A partir de este período, ya con la crisis del siglo III, hay menos novela histórica sobre la época. Hay una novela, centrada en la ciudad de Valencia, Valentia, de Gabriel Castelló, en la que trata de las invasiones germanas durante la segunda mitad del siglo III d. C., aunque también trata sobre la Roma entorno a la revuelta sertoriana y recorre el Mediterráneo occidental de la época (años 70 a. C.).
También está la novela Juliano el Apóstata, de Gore Vidal, sobre este emperador y su intento de restaurar el paganismo a mediados del siglo IV.
Para acabar esta breve relación (donde, en honor a la verdad, faltan muchos libros) está la novela de Valerio Massimo Manfredi, La Última Legión, en la que hay que reconocer que el autor hace bastante historia ficción enlazando el último emperador romano, Rómulo Augusto con Arturo, pero la ambientación de los últimos momentos del Imperio y el relato de los lugares que se encuentran en su viaje, son los que salvan la novela.

martes, 7 de febrero de 2017

Recetas de cocina visigodas

Siguiendo con recetas antiguas, voy a poner varías recetas de época visigoda.
La cocina visigoda era variada, combinado carne y pescado con verduras y legumbres.
Para los visigodos la carne de cerdo era la más apreciada, seguida por la de oveja y la de vaca, aunque también la carne de ave, especialmente la de los animales cebados, era considerada un manjar delicioso. Su ruda cocina trató de modificarse, adoptando los modos de guisar y las recetas originarias de los romanos y comenzaron a emplear condimentos y especias que tanto gustaban a los latinos. Fuera de carne, se consumía casi cualquier pescado, además de legumbres (mucho) y las distintas frutas y verduras que se conocían (ellos parece que aportaron las acelgas), además de los derivados de la leche (queso, mantequilla…) y cereales (pan). El edulcorante usado era la miel, que además se solía mezclar con las bebidas, como el vino y la cerveza.

Pulte
Ingredientes:
- 200 gr. de harina de habas
- 350 gr. de garbanzos
- 3 l. de caldo de carne
- 1 decilitro de aceite de oliva
- poleo
- pimienta
- sal
Modo de hacer:
Poner una olla al fuego con el aceite y los garbanzos. Añadir el caldo y cocer. Una vez que estén casi cocidos, añadir la harina de habas y remover. Por último, añadir el poleo, la pimienta y sazonar.

Pulmentum
Ingredientes:
- 150 gr. de harina de escaña (o trigo, pues la escaña es una variedad del mismo)
- 80 gr. de altramuces
- 100 gr. de cecina de asno o de cabra (aunque se puede usar de cualquier otra)
- 1 decilitro de aceite de oliva
- 1 l. de caldo de carne
- cilantro
- comino
- pimienta
- sal
Modo de hacer:
Poner el aceite de oliva en una olla al fuego y añadir la harina. Mojar con el caldo y, una vez que rompa a hervir, añadir los altramuces y la cecina troceada. Agregar las especias y sazonar. La receta original indica que hay que cocer los altramuces en miel antes de usarlos pero no se indica que haya que tenerlos en remojo para quitarles el amargor, también se pueden añadir los altramuces comprados ya cocidos.

Minutal Clibanicius (en vasija de barro)
Ingredientes:
- 200 gr. de carne de cerdo picada
- 200 gr. de carne de salmón picada
- 200 gr. de carne de mújol picada
- 1 docena de huevos
- 50 gr. de acelgas
- 50 gr. de nabos
- 50 gr. de puerros
- 1 decilitro de vino añejo
- jengibre
- pimienta
- sal
Modo de hacer:
Poner en una vasija de arcilla las verduras picadas junto a las carnes, los huevos batidos y el vino. Añadirle las especias y sal y poner la vasija a las brasas o en el horno.

Oca con Col
Ingredientes:
- 1 kg. de carne de oca
- 1 kg. de col
- 1 cabeza de ajo
- 100 gr. de grasa animal
- 80 gr. de cebolla
- 1/3 de litro de cerveza de trigo
- pimienta
- sal
Modo de hacer:
Poner la grasa en una olla al fuego. Una vez caliente, poner los trozos de oca sazonada, la cebolla y el ajo. Añadir la cerveza y mojar con el caldo. Agregar la col cortada y por último la pimienta. Dejar cocer y reposar.

Trucha con Lentejas
Ingredientes:
- 300 gr. de lentejas
- 1 trucha grande (1 kg. aprox.)
- 50 gr. de grasa de cerdo
- 100 gr. Cebolla
- pimienta
- raíz de jengibre
- sal
Modo de hacer:
Poner a derretir la grasa en una olla al fuego. Añadir la cebolla troceada y poner a cocer con agua. Añadir las lentejas (puestas previamente en remojo) y la raíz de jengibre. Una vez cocidas, agregar las truchas limpias y salpimentar.

Frutos secos

Potaje de Frutos Secos
Ingredientes:
- 100 gr. de miel
- 200 gr. de almendras peladas
- 150 gr. de bellotas peladas
- 200 gr. de castañas peladas
- 1/3 de litro de sidra natural
- canela en rama
- azafrán
Modo de hacer:

Poner en una cazuela al fuego la canela, las almendras, bellotas, castañas y la sidra a cocer. Añadir el azafrán y la miel. Hay que tener cuidado de que no falte líquido echándole más sidra. Se debe consumir caliente.

miércoles, 25 de enero de 2017

Recetas antiguas

Se conservan, en diferentes escritos recetas consumidas por nuestros antepasados, hay de todo. Aquí pongo unos ejemplos. Todas ellas se pueden hacer hoy día.

Pizzocheri della Valtellina: Receta italiana (s. XVI-XVII)
Ingredientes:
- Coles.
- Patatas.
- Cintas de pasta.
- Hojas de salvia.
- Mantequilla o Aceite.
- Queso parmesano.
Modo de hacer:
1. Se hierven las coles y las patatas troceadas hasta que estén blandas; cuando ya estén, se agregan las cintas de pasta.
2. Mientras en otro fuego se fríen las hojas de salvia en abundante mantequilla o aceite.
3. Cuando la pasta, las coles y las patatas están a punto, se les quita el agua y se les añaden las hojas de salvia ya fritas.
4. Finalmente se les añade el queso rallado y se va revolviendo todo hasta que el queso se ha derretido.

Tortilla de Berenjenas. Razin al Tuyibi al-Andalusí (1228-1243) de la obra: “Fedalat Al-Jiwan fi tayyibat al-ta’am wa-l-alwan” (“Sobre manjares y guisos”)
Ingredientes:
- Berenjenas
- Aceite
- Sal
- Pan rallado
- Cilantro
- Canela
- Almorí
- Huevos
- Vinagre
- Ajo
Modo de hacer:
1. Se comienza cociendo las berenjenas dulces en agua y sal hasta que quedan bien cocidas y se deshacen.
2. Se dejan escurrir el agua, se machacan y se revuelven en un plato con miga de pan rallado, huevo batido con aceite, cilantro seco y canela; se bate hasta que queda todo por igual.
3. Luego se fríen tortas hechas con esta pasta en una sartén con aceite, hasta que se doran.
4. Se hace una salsa de vinagre, aceite, almorí y ajo majado, que de todo ello un hervor y se echa por encima de las tortas.
Notas: el almorí es una masa de harina a la que se le añade sal, miel, pasas de Corinto, piñones, avellanas y almendras trituradas. Con ella se hacen tortas, que se cuecen al horno y se usan en diversos platos, desmenuzándolas con los dedos.

Berenjena

Alboronía con Camarones. Del libro: La cocina de Don Quijote, de María Inés Chamorro (Ed. Herder, 2002)
ANDREA: Di: ¿Por qué te maldicen estos tristes?
MADRIGAL: Entré sin que me viesen en su casa, y en una cazuela que tenía de un guisado que llaman boronía, les eché de tocino un gran pedazo...
De la comedia “La gran Sultana” de Miguel de Cervantes.
La alboronía (del árabe ‘al-buranyya’) era un guiso, parecido a nuestro pisto, que tomaba su nombre de Buran, la esposa del califa al-Ma’mun. Era un guisado de berenjenas, calabacín, pimiento y tomate, muy frecuente en Cuaresma, cuando no se podía comer carne. Según M. I. Chamorro, era una de las muchas maneras de preparar las berenjenas, alimento muy corriente en la época, aunque tenían fama de insanas.
Ingredientes:
- 6 berenjenas
- 1/2 Kg. de calabacines
- 400 g. de cebollas
- Unos camarones
- Unos dientes de ajo
- Aceite
- Sal
- Canela
- Pimienta
- Miel.
Modo de hacer:
1. Se pelan y se pican las berenjenas y los calabacines, se hierven 10 minutos.
2. En una sartén se fríen 400 g. de cebolla y los calabacines, se añaden las berenjenas, y se remueven bien.
3. Se pone la canela y la pimienta y se sigue removiendo.
4. Al retirarlo se incorpora una cucharadita de miel.
5. Se sirve en escudillas con unos camarones rehogados con unos ajos.

Higos a la Francesa. Rupert de Nola: Lybre de doctrina Pera ben Servir: de Tallar y del Art de Coch, Barcelona, 1520.
Ingredientes:
- Higos secos
- Vino dulce blanco
- Salsa fina (canela, pimienta, clavo, jengibre, macís, azafrán).
Modo de hacer:
1. Se cuecen los higos secos en vino blanco dulce y se tapan para que queden estofados. Se remueve de vez en cuando.
2. Cuando ya estén cocidos, se añade la salsa fina. Se remueve y se deja cocer un poco más, para que las especias queden incorporadas.
Notas: este plato se comía como entrante. Se puede usar mistela en vez de vino dulce para la cocción. No se indican cantidades ni tiempo de cocción porque en la Edad Media estos datos no figuraban en las recetas.
El macís son anillos rojizos, que al secarse se vuelven anaranjados, y que es la cascara que recubre la nuez moscada, de sabor más fino que ésta (si no se encuentra, se puede usar nuez moscada).

Mersur (“mezcla” o “pastel”, en acadio). Adaptación de una receta mesopotámica de “The culinary tablets at Yale”.
La receta más antigua que se conoce está en el sistema de escritura más arcaico de la historia, la cuneiforme, y en la lengua de la civilización acadia, que se desarrolló en Mesopotamia, en lo que hoy es Irak. La receta aparece en una tableta de arcilla cocida de hacia 2000 a. C.
Ya hemos visto en recetas anteriores que antiguamente no se indicaban cantidades de los ingredientes, así que cada cocinero deberá aplicar su sentido común. En este caso, además, su mayor antigüedad hace difícil interpretar bien la receta e incluso algunos ingredientes, pero merece la pena intentarlo.
Ingredientes:
- Harina.
- Aceite para la harina (a veces agua, leche o cerveza).
- Dátiles u otros frutos secos (pasas, higos, manzanas)
- Piñones
- Comino, cilantro, ajo y ajenuz. (Se puede sustituir el ajenuz por pimienta).
- A veces se agregaba miel.
Modo de hacer:
En su estado final y comestible, el plato se presentaba como un pan o bizcocho, lo que implica por lo menos una cocción en el horno (nos recordará al Almorí de la receta de Al Tuyibí, 3300 años posterior).