martes, 7 de febrero de 2017

Recetas de cocina visigodas

Siguiendo con recetas antiguas, voy a poner varías recetas de época visigoda.
La cocina visigoda era variada, combinado carne y pescado con verduras y legumbres.
Para los visigodos la carne de cerdo era la más apreciada, seguida por la de oveja y la de vaca, aunque también la carne de ave, especialmente la de los animales cebados, era considerada un manjar delicioso. Su ruda cocina trató de modificarse, adoptando los modos de guisar y las recetas originarias de los romanos y comenzaron a emplear condimentos y especias que tanto gustaban a los latinos. Fuera de carne, se consumía casi cualquier pescado, además de legumbres (mucho) y las distintas frutas y verduras que se conocían (ellos parece que aportaron las acelgas), además de los derivados de la leche (queso, mantequilla…) y cereales (pan). El edulcorante usado era la miel, que además se solía mezclar con las bebidas, como el vino y la cerveza.

Pulte
Ingredientes:
- 200 gr. de harina de habas
- 350 gr. de garbanzos
- 3 l. de caldo de carne
- 1 decilitro de aceite de oliva
- poleo
- pimienta
- sal
Modo de hacer:
Poner una olla al fuego con el aceite y los garbanzos. Añadir el caldo y cocer. Una vez que estén casi cocidos, añadir la harina de habas y remover. Por último, añadir el poleo, la pimienta y sazonar.

Pulmentum
Ingredientes:
- 150 gr. de harina de escaña (o trigo, pues la escaña es una variedad del mismo)
- 80 gr. de altramuces
- 100 gr. de cecina de asno o de cabra (aunque se puede usar de cualquier otra)
- 1 decilitro de aceite de oliva
- 1 l. de caldo de carne
- cilantro
- comino
- pimienta
- sal
Modo de hacer:
Poner el aceite de oliva en una olla al fuego y añadir la harina. Mojar con el caldo y, una vez que rompa a hervir, añadir los altramuces y la cecina troceada. Agregar las especias y sazonar. La receta original indica que hay que cocer los altramuces en miel antes de usarlos pero no se indica que haya que tenerlos en remojo para quitarles el amargor, también se pueden añadir los altramuces comprados ya cocidos.

Minutal Clibanicius (en vasija de barro)
Ingredientes:
- 200 gr. de carne de cerdo picada
- 200 gr. de carne de salmón picada
- 200 gr. de carne de mújol picada
- 1 docena de huevos
- 50 gr. de acelgas
- 50 gr. de nabos
- 50 gr. de puerros
- 1 decilitro de vino añejo
- jengibre
- pimienta
- sal
Modo de hacer:
Poner en una vasija de arcilla las verduras picadas junto a las carnes, los huevos batidos y el vino. Añadirle las especias y sal y poner la vasija a las brasas o en el horno.

Oca con Col
Ingredientes:
- 1 kg. de carne de oca
- 1 kg. de col
- 1 cabeza de ajo
- 100 gr. de grasa animal
- 80 gr. de cebolla
- 1/3 de litro de cerveza de trigo
- pimienta
- sal
Modo de hacer:
Poner la grasa en una olla al fuego. Una vez caliente, poner los trozos de oca sazonada, la cebolla y el ajo. Añadir la cerveza y mojar con el caldo. Agregar la col cortada y por último la pimienta. Dejar cocer y reposar.

Trucha con Lentejas
Ingredientes:
- 300 gr. de lentejas
- 1 trucha grande (1 kg. aprox.)
- 50 gr. de grasa de cerdo
- 100 gr. Cebolla
- pimienta
- raíz de jengibre
- sal
Modo de hacer:
Poner a derretir la grasa en una olla al fuego. Añadir la cebolla troceada y poner a cocer con agua. Añadir las lentejas (puestas previamente en remojo) y la raíz de jengibre. Una vez cocidas, agregar las truchas limpias y salpimentar.

Frutos secos

Potaje de Frutos Secos
Ingredientes:
- 100 gr. de miel
- 200 gr. de almendras peladas
- 150 gr. de bellotas peladas
- 200 gr. de castañas peladas
- 1/3 de litro de sidra natural
- canela en rama
- azafrán
Modo de hacer:

Poner en una cazuela al fuego la canela, las almendras, bellotas, castañas y la sidra a cocer. Añadir el azafrán y la miel. Hay que tener cuidado de que no falte líquido echándole más sidra. Se debe consumir caliente.

miércoles, 25 de enero de 2017

Recetas antiguas

Se conservan, en diferentes escritos recetas consumidas por nuestros antepasados, hay de todo. Aquí pongo unos ejemplos. Todas ellas se pueden hacer hoy día.

Pizzocheri della Valtellina: Receta italiana (s. XVI-XVII)
Ingredientes:
- Coles.
- Patatas.
- Cintas de pasta.
- Hojas de salvia.
- Mantequilla o Aceite.
- Queso parmesano.
Modo de hacer:
1. Se hierven las coles y las patatas troceadas hasta que estén blandas; cuando ya estén, se agregan las cintas de pasta.
2. Mientras en otro fuego se fríen las hojas de salvia en abundante mantequilla o aceite.
3. Cuando la pasta, las coles y las patatas están a punto, se les quita el agua y se les añaden las hojas de salvia ya fritas.
4. Finalmente se les añade el queso rallado y se va revolviendo todo hasta que el queso se ha derretido.

Tortilla de Berenjenas. Razin al Tuyibi al-Andalusí (1228-1243) de la obra: “Fedalat Al-Jiwan fi tayyibat al-ta’am wa-l-alwan” (“Sobre manjares y guisos”)
Ingredientes:
- Berenjenas
- Aceite
- Sal
- Pan rallado
- Cilantro
- Canela
- Almorí
- Huevos
- Vinagre
- Ajo
Modo de hacer:
1. Se comienza cociendo las berenjenas dulces en agua y sal hasta que quedan bien cocidas y se deshacen.
2. Se dejan escurrir el agua, se machacan y se revuelven en un plato con miga de pan rallado, huevo batido con aceite, cilantro seco y canela; se bate hasta que queda todo por igual.
3. Luego se fríen tortas hechas con esta pasta en una sartén con aceite, hasta que se doran.
4. Se hace una salsa de vinagre, aceite, almorí y ajo majado, que de todo ello un hervor y se echa por encima de las tortas.
Notas: el almorí es una masa de harina a la que se le añade sal, miel, pasas de Corinto, piñones, avellanas y almendras trituradas. Con ella se hacen tortas, que se cuecen al horno y se usan en diversos platos, desmenuzándolas con los dedos.

Berenjena

Alboronía con Camarones. Del libro: La cocina de Don Quijote, de María Inés Chamorro (Ed. Herder, 2002)
ANDREA: Di: ¿Por qué te maldicen estos tristes?
MADRIGAL: Entré sin que me viesen en su casa, y en una cazuela que tenía de un guisado que llaman boronía, les eché de tocino un gran pedazo...
De la comedia “La gran Sultana” de Miguel de Cervantes.
La alboronía (del árabe ‘al-buranyya’) era un guiso, parecido a nuestro pisto, que tomaba su nombre de Buran, la esposa del califa al-Ma’mun. Era un guisado de berenjenas, calabacín, pimiento y tomate, muy frecuente en Cuaresma, cuando no se podía comer carne. Según M. I. Chamorro, era una de las muchas maneras de preparar las berenjenas, alimento muy corriente en la época, aunque tenían fama de insanas.
Ingredientes:
- 6 berenjenas
- 1/2 Kg. de calabacines
- 400 g. de cebollas
- Unos camarones
- Unos dientes de ajo
- Aceite
- Sal
- Canela
- Pimienta
- Miel.
Modo de hacer:
1. Se pelan y se pican las berenjenas y los calabacines, se hierven 10 minutos.
2. En una sartén se fríen 400 g. de cebolla y los calabacines, se añaden las berenjenas, y se remueven bien.
3. Se pone la canela y la pimienta y se sigue removiendo.
4. Al retirarlo se incorpora una cucharadita de miel.
5. Se sirve en escudillas con unos camarones rehogados con unos ajos.

Higos a la Francesa. Rupert de Nola: Lybre de doctrina Pera ben Servir: de Tallar y del Art de Coch, Barcelona, 1520.
Ingredientes:
- Higos secos
- Vino dulce blanco
- Salsa fina (canela, pimienta, clavo, jengibre, macís, azafrán).
Modo de hacer:
1. Se cuecen los higos secos en vino blanco dulce y se tapan para que queden estofados. Se remueve de vez en cuando.
2. Cuando ya estén cocidos, se añade la salsa fina. Se remueve y se deja cocer un poco más, para que las especias queden incorporadas.
Notas: este plato se comía como entrante. Se puede usar mistela en vez de vino dulce para la cocción. No se indican cantidades ni tiempo de cocción porque en la Edad Media estos datos no figuraban en las recetas.
El macís son anillos rojizos, que al secarse se vuelven anaranjados, y que es la cascara que recubre la nuez moscada, de sabor más fino que ésta (si no se encuentra, se puede usar nuez moscada).

Mersur (“mezcla” o “pastel”, en acadio). Adaptación de una receta mesopotámica de “The culinary tablets at Yale”.
La receta más antigua que se conoce está en el sistema de escritura más arcaico de la historia, la cuneiforme, y en la lengua de la civilización acadia, que se desarrolló en Mesopotamia, en lo que hoy es Irak. La receta aparece en una tableta de arcilla cocida de hacia 2000 a. C.
Ya hemos visto en recetas anteriores que antiguamente no se indicaban cantidades de los ingredientes, así que cada cocinero deberá aplicar su sentido común. En este caso, además, su mayor antigüedad hace difícil interpretar bien la receta e incluso algunos ingredientes, pero merece la pena intentarlo.
Ingredientes:
- Harina.
- Aceite para la harina (a veces agua, leche o cerveza).
- Dátiles u otros frutos secos (pasas, higos, manzanas)
- Piñones
- Comino, cilantro, ajo y ajenuz. (Se puede sustituir el ajenuz por pimienta).
- A veces se agregaba miel.
Modo de hacer:
En su estado final y comestible, el plato se presentaba como un pan o bizcocho, lo que implica por lo menos una cocción en el horno (nos recordará al Almorí de la receta de Al Tuyibí, 3300 años posterior).

sábado, 24 de diciembre de 2016

Las Vías Romanas

En el Imperio Romano, miles de kilómetros de calzadas unían, campamentos militares, ciudades, puertos, postas, y un largo número de lugares con la red principal, por la cual pasaba el servicio postal establecido por el emperador Augusto, el tráfico comercial, la gente de a pie… El “correo postal” recorría entre 80 y 100 km. diarios, por lo que las cartas llegaban relativamente rápidas para las comunicaciones de la época; aunque si el mensaje era importante, con relevos a caballo, se podía recorrer más de 300 km., en menos de un día.

¿Pero todas estas vías quien las construía?
Lo que se tenía más a mano, las legiones, ya que también servía para abrir caminos para que se movieran más rápidamente, y era una manera de tener ejercitados a los soldados, y aprovechara esa mano de obra, que durante meses no combatía… Era ayudada por poblaciones locales.
La calzada, de 4 a 5 metros de anchura, permitiría que dos legiones, pudieran cruzarse.
Las vías eran de varios tipos:
- Principales: “Viae publicae”, que enlazaban la principales ciudades, eran mantenidas por del Estado y la mayor parte tenían un origen militar.
- Secundarias: comunicaban los núcleos de población menores con las ciudades grandes. Solían estar a cargo de la administración municipal o local.
- Pequeños caminos privados: comunican las Villas de ámbito rural. Los que tenían que preocuparse de ellas eran los dueños de las Villas.

¿Cómo se construían?
Gracias a Vitrubio, ingeniero romano del que se conservan sus escritos, se conoce como se construían. Primero se estudiaba por donde debía de pasar para trazar el recorrido lo más recto posible. Después se hacía una zanja profunda donde que se colocan varias capas de diferentes materiales que será la base del firme:
- Statumen: grandes bloques de piedra para facilitar el drenaje y crear una base sólida a toda la estructura.
- Rudus: se colocaba sobre la anterior, y la forman capas de guijarros.
- Núcleo: está compuesta de arcilla y piedra machacada, es sólida, pero a la vez algo flexible.
- Sumus Crustae: se asienta sobre el núcleo, es el pavimento superior, de losas o no.

Instalaciones
Entorno a las vías aparecían una serie de construcciones que daban servicio a los que circulaban por las vías.
- Mutationes: se trata de instalaciones de pequeño tamaño junto a los caminos. Sirven para facilitar el descanso y relevo de caballerías.
- Mansiones: (Mansio) donde además de cambiar los caballos, ofrecían la posibilidad de pernoctar. Solían estar en los cruces de las vías principales. Algunas de ellas llegaron a transformarse en poblaciones.
- Tabellarii: se trata de piedras más pequeñas que marcan el camino cada 100 pasos (1’48 metros).
- Miliarios: Son columnas o estelas de piedra, situados al borde de los caminos, y se colocaba una cada milla (1481 metros).Generalmente tenían una inscripción, indica quien ha pagado la construcción del camino, o quien se había hecho cargo de su reparación, en otras ocasiones indicaban lo que quedaba hasta la siguiente parada. Para poder señalar donde colocar estos miliarios, un carro se movía con un hodómetro acoplado; este instrumento hacía caer una pequeña piedra en un cuenco de metal a cada milla. El carro se fabricaba con ruedas especiales, de cuatro pies romanos (1,2 m.) de diámetro, y doce y medio (3,7 m.) de circunferencia. Así, 400 vueltas de las ruedas hacían una milla romana.

Calzada romana en Emerita Augusta (Mérida)
Las Vías que circulaban por la Península Ibérica
VÍA HERCÚLEA
Esta vía es de origen indígena. Existía antes de que llegaran de los romanos que la usaron para penetrar en la Península. Posteriormente parte de esta vía pasó a denominarse Vía Augusta reservándose el nombre de Vía Hercúlea al tramo que unía a Gades con Cartago Nova por la costa Mediterránea.

VÍA AUGUSTA
Esta vía era la más larga de la Península Ibérica, con casi 1500 km. recorría todo el litoral Mediterráneo conectando Hispania con Roma desde los Pirineos, al norte, hasta Cádiz en el sur.
Entraba por los Pirineos, por La Jonquera, se dirigía a Tarraco (Tarragona) para continuar por Tortosa, Sagunt, Xàtiva y por fin llegar a Cartagena.
Los romanos no tardaron en medirla y jalonarla en millas; la modernizaron arreglando su firme y dotándola de puentes. En estas labores destacó Augusto, que le dio su nombre, por lo cual la calzada pasa a ser llamada “Vía Augusta”.

VÍA DE LA PLATA
Su nombre procede de “balata”, palabra con la que denominaban los árabes al enlosado del suelo. Une Asturica Augusta (Astorga) con Salmantica (Salamanca) y Emerita Augusta (Mérida), y desde aquí se dirige hacia los centros del Bajo Guadalquivir, tales como Itálica, Gades y Onuba.
La Vía, todavía visible en su estructura romana en buenos tramos, canalizó la vida política y económica del occidente español hasta épocas modernas, cuando una estructura viaria radial, centrada en Madrid, olvidó los itinerarios históricos.

VÍA DEL VALLE DEL EBRO
Esta vía articula todo el Valle del Ebro uniendo las ciudades de Tarraco, Clunia y Asturica Augusta.

VÍA DE LA COSTA LUSITANA
Esta vía conectaba Bracara (Braga) con Olissipo (Lisboa) y continuaba hasta Pax Iulia (Santarém).

VÍA DEL CENTRO DE LA PENÍNSULA
Esta vía conectaba Emérita Augusta (Mérida) con Caesaraugusta (Zaragoza) pasando por Toletum (Toledo) y siguiendo el Valle del Jalón.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Batalla del Somme: la batalla de Ancre

La Batalla del Somme fue una de las más largas y sangrientas de la Iª Guerra Mundial, con más de un millón de bajas entre aliados y alemanes. El objetivo fue, por parte de británicos y franceses, romper el frente alemán, entorno al río Somme, al norte de Francia. También ser una manera de distraer tropas alemanas que estaban combatiendo en la Batalla de Verdún, pero está fue más sangrienta incluso que en Verdún.
Empezó el 1 de julio de 1916 con el ataque franco-británico, tras un impresionante bombardeo de artillería (más de un millón y medio de bombas), aparte de volar galerías excavadas debajo de las trincheras alemanas. Pero este ataque fue un fracaso para los británicos que sufrieron 57.740 bajas, siendo 19.240 muertos.
Y así continuó la batalla el resto de veranos, con ataques y contraataques de unos y de otros, con gran cantidad de bajas en ambos lados.
Durante el mes de noviembre de 1916 se produjo la última batalla dentro de todo el proceso de la Batalla del Somme. Esta fue la batalla de Ancre, que comenzó el 13 de noviembre de 1916, y fue iniciada por el 5º ejército británico dirigido por el Teniente General Hubert Gough. El objetivo principal era conseguir una victoria antes de que empezara el invierno, para demostrar a los mandos franceses que los británicos podían conseguir victorias claras, o sea que era casi más política que militar.

Batalla de Ancre

Esta batalla se produjo junto al río Ancre, afluente del Somme, y es considera, como se ha dicho más arriba como el último combate dentro de la denominada Batalla del Somme.
El paso previo se produjo cuando el 5 de noviembre se intentó un ataque entorno a Warlencourt, donde el 4º ejército británico falló y no pudo conseguir ningún avance con lo que fue retirado del frente.
El combate se inició como casi siempre, es decir, con un bombardeo de artillería sobre el lugar donde iban a atacar, además de detonar dos galerías subterráneas en la cresta de Hawthorn y en Beaumont Hamel. La 31ª división atacó Serre y de nuevo, como había pasado en julio, y falló. Mientras la 51ª división de infantería capturaba Beaumont Hamel y la 63ª división naval tomaba Beaucourt. A la vez, el II Cuerpo avanzaba por el Ancre.
Haig consideraba esto suficiente, pero el Teniente General Gough insistió en un último ataque sobre las la población de Grandcourt y las trincheras cercanas, empezando este ataque el 18 de noviembre. Noventa hombres de la 16ª División de Infantería Ligera Highland atacaron la trinchera alemana Frankfurt, que al final fue tomada, rindiéndose los ocupantes supervivientes (45, entre ellos 30 heridos), dándose por concluida la batalla de Ancre y a la vez, la Batalla del Somme. Sin embargo, no se tomaron otras trincheras (como la llamada Múnich) ni el pueblo de Grandcourt, que permanecieron en la parte alemana.
Finalmente parece que la Batalla del Somme fue un empate, porque al final el avance aliado fue de tan sólo 8 kilómetros, pero parece que a la larga fue más favorable a los aliados que a los alemanes que acabarían más desgastados.

sábado, 24 de septiembre de 2016

100 años del carro de combate

El 15 de Septiembre de 1916, en la larga y sangrienta batalla del Somme, durante la Primera Guerra Mundial iba a aparecer una nueva arma.
Durante la llamada batalla de Flers-Courcelette, los aliados intentan romper el frente alemán, así, once divisiones británicas (nueve del 4 º Ejército y dos formadas por soldados canadienses) junta a cuatro destacamentos franceses, que se unirían algo después, aparece una nueva arma secreta británica, el carro de combate modelo Mark I (también llamado con el nombre clave de tanque, para confundir al enemigo). Eran tractores con ruedas de oruga, blindados y armados hasta los dientes. Esas "fortalezas" son los que abrirán el ataque delante de la Infantería.
Son vehículos muy lentos (3,2 km/h) y armados con dos cañones, parecidos a los de la artillería convencional. Más que capacidad ofensiva, lo que hacen es protegerse contra las ametralladoras alemanas y moverse en un espacio lleno de trincheras, alambradas de espino y cráteres de impacto. Capacidad, en definitiva, para encabezar el asalto a las líneas enemigas mientras la infantería se protegía detrás de él.
Pero no eran tan fiables como podría parecer, porque eran vulnerables a la artillería pesada, sufrían fallos mecánicos y quedaban atascados en los agujeros más grandes. De hecho, sólo 21 de los 49 tanques disponibles el 15 de septiembre de 1916 llegaron a entrar en combate, y la decisión de usarlos le valió no pocas críticas a Douglas Haig, a quien se acusó de mostrar el arma secreta demasiado pronto, ya que su rendimiento no estaba totalmente desarrollado.
A pesar de todo, el impacto (tanto psicológico como real) sobre las tropas alemanas y el curso de la guerra fue importante. Así 41ª División, apoyada por el tanque D-17, capturó el pueblo de Flers. Por la izquierda, los canadienses tomaron Courcelette en un combate donde también hubieron tanques. Y finalmente, favorecieron la captura del alto de Bazentin, no pudieron llegar por que no podían pasar entre los árboles, pero hicieron que los alemanes se retirasen por miedo a quedar encerrados.
Aunque estos comienzos de los carros de combate, no parecían demasiado prometedores, en Cambrai, a finales de 1917, demostrarían que el futuro de la guerra pasaba por el carro de combate. Luego vendrán las nuevas teorías, la Blitzkrieg, el perfeccionamiento continuo del arma..., hasta hoy que sigue siendo importante.

Carro de combate británico Mark I Macho en la batalla del Somme, 25 de Septiembre de 1916


El origen
En 1914, el oficial británico Ernest Dunlop Swinton, un corresponsal de guerra, vio los tractores oruga Holt, que se usaban para arrastrar piezas de artillería, y a los que se les añadió tracción a oruga para poder arrastrar mejor esos grandes cañones.
Swinton vio que ese tractor podría acorazarse y convertirlo en un vehículo de combate, añadiéndole armas. Sería a prueba de balas, podría avanzar por terrenos desiguales, superar obstáculos..., ser un "crucero terrestre".
Junto a otros oficiales desarrolló la idea, pero el alto mando no le hizo caso, hasta que en 1915, Wiston Churchill, primer Lord del Almirantazgo vio el proyecto; él que buscaba cosas nuevas, le gustó y decidió apoyarlo.
El Departamento de Construcción Naval fue el encargado de desarrollar el proyecto. Se presentaron dos prototipos, uno con ruedas de goma y otro con tracción de orugas (o cadenas). El primero fue desechado, y se eligió el segundo, manteniendo el espíritu de la idea original de Swinton. El Ministerio de Guerra decidió unirse al proyecto, proponiendo las características que debía tener: que superara obstáculos y zanjas de metro y medio de altura o profundidad, subir y bajar pendientes de 45 grados, tener una buena autonomía, no pesar más de 15 toneladas y tener espacio para 10 hombres, con 4 ametralladoras y dos cañones. A comienzos de 1916 aparecieron los primeros prototipos.
Se quiso mantener el proyecto en secreto. Así se limitó el acceso a lugar de entrenamiento, las piezas eran fabricadas por distintas empresas. Las chapas se solicitaban diciendo que era para construir tanques de transporte de agua, con lo que con ese nombre clave se quedó “tanques de agua para Mesopotamia”, con lo que se terminó conociendo también ese término informal de tanque.
Y como se ha dicho al principio, el 15 de septiembre de 1916 entraban en combate durante la batalla del Somme.


lunes, 29 de agosto de 2016

El Caballero Medieval

El caballero medieval era un guerrero a caballo de la Europa medieval que servía al rey o a otro señor feudal como contrapartida habitual por la tenencia de una parcela de tierra, aunque también por dinero o como tropa mercenaria. El caballero era por lo general un hombre de noble cuna que, habiendo servido como paje y escudero, era luego ceremonialmente ascendido por sus superiores al rango de caballero. Durante la ceremonia el aspirante solía prestar juramento de ser valiente, leal y cortés, así como proteger a los indefensos.

Ideales
- Valor: Los caballeros deben soportar sacrificios personales para servir los ideales y a las personas necesitadas. Esto implica el elegir mantener verdad a toda costa. El valor no significa ser estúpido arrogante, sino tener voluntad de hacer lo correcto. Estos personajes tenían un gran valor, capaces de pelear con gran coraje contra seres superiores que mantenían a las personas de los pueblos aterrorizados.
- Defensa: Los caballeros juraban cuando eran ascendidos, defender a sus señores y señoras, a sus familias, a su nación, a las viudas y a los huérfanos, y a la Iglesia.
- Fe: Los caballeros que tenían una fuerte fe en Dios les permitía llevar a cabo toda una vida de sacrificios y tentaciones, dándoles raíces y esperanza fuertes contra los malvados del mundo. Siempre antes de una batalla, el caballero, se encomendaba a Dios y sabía que de Él dependía la suerte del éxito.
- Humildad: los caballeros humildes eran los primeros en decir que el logro que había conseguido era gracias a los otros, dejando a otros que se feliciten por sus propios hechos y estos los ofrece a Dios. Esta es una de las características más sobresalientes de un caballero. El Cid siempre atribuía el éxito de las batallas al coraje de sus soldados y repartía proporcionalmente las riquezas ganadas.
- Justicia: Para los caballeros era muy importante buscar la verdad sobre todo, los caballeros no buscaban su beneficio personal. Los caballeros buscaban la justicia sin dejarse llevar por la pasión, dando el honor al contrario de defenderse, aunque esta justicia por misericordia pudiera traer pena, sin embargo.
- Generosidad: La generosidad era una característica de un caballero. Para contradecir la debilidad de la avaricia, los caballeros eran tan abundantes como sus recursos permitirían.
- Templanza: El caballero debía estar acostumbrado a comer y beber con moderación. Además el caballero debe ser moderado con sus riquezas, esto no significaba abstenerse de ellas sino, no utilizarlas vanamente. Sin templanza no se podía mantener el honor de la caballería. El caballero debía contenerse de sus apetitos sexuales.
- Lealtad: Los buenos caballeros juraban defender fervientemente sus ideales, a la Iglesia y a sus señores, ellos darían su vida por defenderlos.
- Nobleza: La nobleza es el principio de la cortesía. Y los caballeros debían así ser corteses, honrados, estimables, generosos e ilustres equitativos con todos. Un caballero es por siempre un ejemplo a seguir.

Carpaccio - Joven caballero

Mandamientos
Los caballeros también poseían mandamientos inquebrantables:
- Creer en todo lo que la iglesia enseña y observar todos sus mandamientos.
- Proteger a la iglesia.
- Tener respeto por el débil y defenderlo.
- Amar el país en que se nace
- No retroceder ante el enemigo
- Hacer al infiel una guerra sin cuartel.
- Cumplir con los deberes feudales si no se contradice la ley de Dios.
- No mentir y ser fiel a su palabra.
- Ser generoso.
- Mantener el bien frente a la injusticia y el mal.

Épocas de la Caballería
- Heroica: Esta fue la época de máxima expresión, la cristiandad era el fin y objeto del hombre. Se produjo en los siglos XII y principios del XIII. La caballería se caracterizaba por ser viril, austera y conquistadora.
- Galante: Se produjo en los siglos a fines del XIII. Comienza a declinar la caballería. En esta época se registran poemas, juglares y relatos sobre la caballería. El caballero cambia la guerra por las pasiones amorosas con las mujeres.
- Decadencia: Las guerras santas pierden el sentido y la paz los hace sedentarios y se dedican al ocio. Pero principalmente el espíritu religioso ya no poseía su alma. La obra de “Don Quijote de la Mancha” es un importante ejemplo, que demuestra la decadencia de la caballería. Era tal la decadencia que hasta se burlaban de ellos.

viernes, 17 de junio de 2016

La vida a bordo de las naves de los siglos XV y XVI

Durante los siglos XV y XVI se desarrolló la navegación marítima de largo recorrido, es decir, comenzaron a hacerse largos viajes, como la circunnavegación de África hacia la India, el descubrimiento de América, la vuelta al mundo… Y durante esos viajes, que duraban meses, los tripulantes de los barcos pasaban los días...
La vida cotidiana a bordo de las naves de los siglos XV y XVI, no contaba con ningún tipo de comodidad. Para dormir, los tripulantes utilizaban unas esteras que extendían sobre la cubierta: generalmente los marineros se acostaban debajo del castillo y los mandos debajo de la tolda.
Del cerca de centenar de hombres que componían la primera expedición de Colón a las Indias, solamente el Almirante tenía su cámara, llamada “La chupeta”, que estaba situada en la cubierta toldilla. Esta cámara iba muy sobriamente decorada y llevaba como mobiliario una cama, una mesa, un sillón frailero, dos sillas de tijeras y dos arcones.
La alimentación era mala, y generalmente el alimento se estropeaba, a pesar de que se intentaba llevar alimentos que duraran mucho tiempo. Además de agua, se llevaban habas, garbanzos, arroz, tocino, cecina, pescado salado, miel, vino, vinagre y bizcocho, constituían la alimentación básica de los marineros de los siglos XV y XVI: “...Que para cada persona se dé de ración cada día libra y media de pan, y tres quartillas de agua para beber e uno para guisar, e dos quartillas de vino, que es la ración ordinaria...”. También llevaban animales, unos eran domésticos, como gallinas, ovejas, cabras y hasta cerdos. Si llevaban caballos o mulas solían viajar en las bodegas. Pero también había otros animales, no domésticos y que viajaban como polizones: como ratas y ratones, también cucarachas, chinches y piojos y difícilmente se podían eliminar.

Reproducción de una carabela. Carabela Vera Cruz en el río Tajo, junto a Lisboa

La comida la preparaba el “fogón”, construido con chapas de hierro y en cuyo fondo se colocaba arena para proteger la cubierta de la nave del fuego. El fogón se encendía al amanecer y se mantenía viva la llama hasta la puesta de sol. Esto obligaba a los maestres de las naves a meter en sus bodegas una buena cantidad de leña. Colón nos habla repetidamente de la necesidad de tocar tierra para proveerse de leña y agua. Dadas las características de los materiales utilizados a bordo de estas naves: jarcias de cáñamo, velas de tejido vegetal generalmente de cáñamo, gruesas vergas de pino, pesados motonos, grandes anclas de acero forjado con cepo de madera, cabos de fondeo de esparto, etc., todas las maniobras a realizar eran pesadas, lentas y en consecuencia exigían, además de una gran experiencia, un notable esfuerzo de los tripulantes.
Así los primeros días se comía mejor, pero conforme pasaba el tiempo, sobre todo, si había retrasos por falta de viento o por alguna avería, las raciones de comida y agua iban disminuyendo lo que hacía pasar hambre y sed a los tripulantes.
Los olores en el barco eran nauseabundos: por la cantidad de gente a la vez que por una falta de higiene personal. Cuando el mar estaba mal, aparecían los vómitos, lo que aumenta ese mal olor. Por ello se hacían limpiezas regulares de los barcos, y se intentaba perfumar con hierbas aromáticas.

No tenían letrinas, simplemente se subían al borde del barco y orinaban y defecaban como buenamente se podía, con cuidado de no caerse al mar y delante de todos. Más adelante se colocó una tabla con un agujero para facilitar las defecaciones.
Así era La vida a bordo de las naves de los siglos XV y XVI