Ya está, como cada año en Madrid, ARCO, la feria de arte contemporáneo, y de nuevo nos presentan un arte que no es arte que es negocio. Donde cualquier cosa que nos esperemos, encontraremos, y a la que le llamarán arte y te cobrarán una fortuna. Un ejemplo es el vaso medio lleno de Wilfredo Prieto, en la galería Nogueras Blanchard, que se vende por la módica cantidad de 20.000 euros; y una frase del mismo autor, es esta (ejemplo del arte actual): “Esto es arte porque yo soy artista y digo que lo es”. Y o peor de todo, que la gente participa en este circo...
Interesante este artículo de El Confidencial:
http://www.elconfidencial.com/cultura/2015-02-26/medio-vaso-de-agua-por-20-000-euros_718416/
El vaso en cuestión:
(Extraído del artículo de El Confidencial, antes citado).
Opinar sobre diversos temas además de estar atento al mundo de la cultura, lo que es y lo que debería ser
jueves, 26 de febrero de 2015
martes, 24 de febrero de 2015
Arquitectura románica a lo largo del Camino de Santiago
Uno de los factores
importantes de la expansión de las iglesias románicas en España es el establecimiento
del Camino de Santiago. Si vemos las iglesias y los monasterios románicos,
podemos observar el ardor del peregrinaje a Santiago de Compostela, que fue
exaltado durante la Edad Media. También podemos percibir el mensaje de la
iglesia católica de entonces, la mezcla de culturas diferentes que se refleja
en los estilos, los colores políticos, los valores sociales de la alta
productividad de los pueblos. En otras palabras, las iglesias románicas en el
Camino de Santiago son los testimonios de la historia medieval.
Durante los siglos VIII
y IX, la unificación del reino de los francos por Carlomagno se llevó a término;
no obstante Carlomagno se tuvo que dedicar a las luchas contra los enemigos que
invadían su reino. Mientras, la organización de las iglesias católicas
gradualmente se estableció en toda Europa, y la construcción de las iglesias se
expandió junto con el desarrollo de los pueblos.
En el siglo X, aun las
cosas estaban en estado de preparación; pero en el siglo XI, España produce una
cantidad enorme de iglesias y monasterios románicos. Tras este fenómeno existe
la intención, muy fuerte, de la difusión de la religión católica, iniciada por
los monjes benedictinos de Cluny. También la riqueza que la clase burguesa
poseía, cubrió el costo de la construcción de las iglesias y los monasterios.
El ardor del peregrinaje llamó más gente a los pueblos y aumentó el dinero y la
productividad de los pueblos; y el sistema feudal que trajeron los monjes de
Cluny animó a la gente a que donara más dinero a la iglesia. Así pues el número
de las iglesias aumentó enormemente durante estos siglos.
En cuanto a la técnica
de construcción, el románico está menos desarrollado que el gótico. Sin embargo,
el arte románico no es simplemente la base del arte gótico que florece luego.
Es cierto que en el estilo románico no se encontró la precisión o la
minuciosidad que después se vio en el estilo gótico, pero eso no quiere decir
que el románico sea estructuralmente sencillo. De hecho, los escultores aprovecharon
los espacios limitados como los arcos, los tímpanos o los capiteles, y los
hicieron valer hábilmente. Diferentes de las altas y minuciosas iglesias
góticas, la mayoría de las iglesias románicas son bajas y fuertes, arraigadas
en la tierra. Se dice que después de la caída carolingia, Europa era el mundo
sangriento por las invasiones desde el norte. El arte románico precisamente
nació de esta situación. Las esculturas con el sabor de la vida real, de la
sangre y del sudor, o las imágenes de la Biblia y de las bestias, todas
nacieron del alma de la gente de entonces.
Los elementos que dieron
la influencia al estilo románico español son:
1. El Camino de
Santiago como la ruta de la transmisión cultural. Si el destino del camino es la tumba del
Apóstol Jacobo, entonces el punto de partida del camino es Francia. El camino
funcionó como una ruta que transmita la cultura y el arte de Francia a España.
Los eclesiásticos, también los peregrinos, los caballeros, los artesanos y los
albañiles de Francia entraron a España por la vía del Camino de Santiago. Ellos
trajeron las influencias francesas junto con las bizantinas, y a la vuelta,
llevaron las influencias musulmanas a sus tierras.
2. La influencia de
los monjes benedictinos de Cluny.
Bajo el patronazgo de Sancho el Mayor de Navarra y de Fernando I y Alfonso VI
de Castilla, los monjes de Cluny llegaron a España, y tomaron la iniciativa de
difundir la religión católica y construyeron las iglesias a lo largo del Camino
de Santiago. Sus reformas tuvieron una influencia decisiva no sólo a la vida
eclesiástica de España, sino el sistema social.
3. La guerra contra
los moros. Desde la reconquista
de Toledo (1085), en la población de los pueblos de España ocurre una mezcla
entre castellanos, mozárabes y franceses. Y aunque las ciudades cayeron en
manos de los cristianos, la cultura establecida durante siglos, no desaparecía
tan fácilmente, sino que se creó el estilo mozárabe. También la fuerte
influencia de los moros aparece en la forma del estilo románico-mudéjar.
Entre las muchas ideas y
reformas que los monjes de Cluny trajeron a España, figura el arte románico
como expresión estética de la civilización cristiano-romana. El estilo románico
florece principalmente en la arquitectura eclesiástica, incorporando con la
característica mozárabe, y crea un estilo original de España que en otros
países no se encuentra. Su aire de fortaleza nos recuerda el carácter guerrero
de la época y también de la voluntad inquebrantable de los eclesiásticos de
entonces. Las figuras que se aparecen en las partes de las iglesias nos hacen
ver los mensajes de la iglesia católica a los pueblos. Y los colores
musulmanes, franceses y visigóticos, nos cuentan la trayectoria de la historia
española.
![]() |
| Santa María de Eunate |
Entre las iglesias y monasterios
románicos en el Camino de Santiago, destacan:
- Catedral de Jaca
- Iglesia de Santa María de Sangüesa
- San Salvador de Leyre
- Puente de Puente de la Reina
- Iglesia de San Pedro de la Rúa de Estella
- Iglesia de S. Miguel de Estella
- Ermita de Santa María de Eunate en Muruzabal
- Torre de Torres de río
- Iglesia de San Martín de Frómista
- Colegiata de San Isidoro de León
- Catedral de Santiago de Compostela
martes, 17 de febrero de 2015
Géneros literarios
Hay toda una variedad de géneros literarios. Aquí pongo los diferentes tipos.
NARRATIVA O ÉPICA
En verso
- Epopeya: Es una narración extensa sobre hechos heroicos,
históricos o legendarios.
- Cantar de Gesta: Relato de época medieval de tema heroico
que era recitado o cantado narrando las hazañas de un personaje histórico o
legendario.
- Romance: En origen eran pequeños fragmentos de cantares de
gesta que llegaron a perderse por la falta de fijación escrita. También son
romances los poemas cortos, épicos o líricos, que se cantan acompañados de
música (ver formas mayores de la poética).
- Poema épico: Es un poema menos extenso que la epopeya y
que relata acontecimientos menos transcendentales.
En prosa
- Novela: Se considera, por lo general, novela a toda
narración de un hecho real o imaginario pero verosímil. Suele contar con dos
ingredientes: la acción y la aparente proximidad con el autor. Hay una gran
diversidad de novelas: caballeresca, pastoril, sentimental, bizantina,
picaresca, cortesana, psicológica, naturalista,...
Formas breves
- Cuento: Es una narración corta de tema popular y estilo
llano. En este caso los hechos relatados no deben ser necesariamente
verosímiles.
- Novela corta: Relato menos extenso que la novela y más
completo que el cuento.
- Leyenda: Relato de hechos legendarios transmitido por vía
oral o escrita.
- Apología: Relato alegórico de corta dimensión, cuyos
protagonistas son personajes irracionales. La narración incluye una moraleja.
POÉTICA O LÍRICA
Formas mayores
- Oda: Poema lírico en el que se expresa admiración o
entusiasmo. Hay odas de carácter religioso, heroico, moral,...
Elegía: Manifiesta
el dolor producido por la desgracia o la muerte de alguna persona. Existen
elegías de tipo amoroso, religioso, patriótico,...
Égloga: Composición
lírica de tipo bucólico (pastoril) en el que dos personajes rurales manifiestan
sus afectos y dialogan sobre la vida en el campo, teniendo esta muchas veces un
carácter demasiado ideal.
Himno: Composición
solemne escrita para ser cantada. Según los ideales que manifiesta, será su
carácter (religioso, guerrero,...).
Canción: Es una
breve composición musical que suele reflejar sentimientos amorosos o satíricos,
destinada a ser cantada.
Romance: Poema de
reducidas dimensiones que era compuesto para ser cantado acompañado de música
(ver en verso de la narrativa).
Formas menores
- Epigrama: Composición lírica muy breve que contiene un
pensamiento ingenioso, festivo, satírico,...
- Anacreóntica: Forma lírica en la que predomina el carácter
hedonista (o buena vida).
- Balada: Composición poética escrita para ser cantada y
bailada. Normalmente cuenta con un estribillo que repite el coro.
- Villancico: Composición musical de asunto religioso,
generalmente, con una estructura métrica característica.
- Letrilla: Breve composición de carácter festivo o satírico.
- Serranilla: Composición poética que narra el encuentro
entre un caballero y una pastora.
- Endecha: Estructura lírica en la que normalmente se narran
las desventuras de un personaje.
![]() |
| Libro de las claras e virtuosas mugeres |
TEATRO O DRAMÁTICA
Formas mayores
- Tragedia: Género dramático que representa a personajes
nobles enfrentados por pasiones humanas. Normalmente tiene un desenlace fatal.
- Drama: Representación teatral en la que la trascendencia
de las pasiones es menos que en la tragedia y sus personajes son más humanos.
- Comedia: En este caso las situaciones que se presentan
pertenecen a la vida real y normalmente se desarrollan con un final feliz.
- Tragicomedia: Es un género mixto que combina elementos
trágicos y elementos cómicos.
- Auto sacramental: Representación teatral en un solo acto,
en la que intervienen personajes alegóricos. Es de tema religioso.
Formas menores
- Monólogo: Pieza de teatro escrita para ser representada
por un solo actor.
- Diálogo: Forma dramática en la que se representa una
conversación entre dos o más personas.
- Paso: Composición muy corta y sencilla con personajes
populares y tono cómico.
- Entremés: Similar al paso, aunque de estructura más
compleja y desarrollo más inteligente. Se representaba en los entreactos de una
representación larga, normalmente una comedia.
- Farsa: Obra de teatro en la que predomina el carácter
grotesco.
- Auto: Representación en la que intervienen personajes
históricos o, más frecuentemente, bíblicos.
- Misterio: Representación de carácter litúrgico en origen
centrado en la vida de Jesucristo y más tarde en la vida de los santos.
Obras musicales
- Ópera: Obra teatral musical con obertura orquestal, arias,
dúos,...
- Opereta: Obra musical semejante a la ópera, pero con
asuntos frívolos.
- Zarzuela: Composición típica española, en la que se
alternan partes habladas y partes cantadas.
OTROS GÉNEROS
Oratoria
Es el género literario que tiene por finalidad persuadir a
través de la palabra. Debe enseñar, agradar y conmover. Tradicionalmente se
distinguen entre: religiosa, política, militar, forense y académica.
Historia
Simplificando al máximo, se
incluyen las narraciones de acontecimientos protagonizados por el hombre. Hay
variantes:
- Crónica: recopilación de hechos
históricos siguiendo un orden cronológico.
- Anual: relación de hechos según
los años.
- Memoria: relato de un testigo.
- Biografía: narración acerca de
la vida de un personaje.
Didáctica
En este género se incluyen todas aquellas obras que tengan
como finalidad principal enseñar, siguiendo dos criterios: la claridad y la verdad.
Hay muchas obras según su intencionalidad:
- Didáctico - literaria: epístola, fábula, sátira, ensayo,
carta literaria,...
- Docente: tratado, tesis, estudio, artículo científico,...
Periodismo
Entre sus finalidades destacan las de informar, orientar y
entretener. Hay también gran variedad de formas literarias, destacando:
- Editorial: artículo de fondo que responde a la opinión de
una empresa periodística.
- Reportaje: relato de acontecimientos con los testimonios
directos.
- Entrevista: transcripción, generalmente fiel, del diálogo
entre un periodista y un personaje.
- Artículo: escrito de muy variada temática.
- Crónica: artículo en el que
se comentan temas de actualidad.
martes, 3 de febrero de 2015
Año nuevo en Roma
Ha pasado un mes desde el comienzo de año, pero si estuviéramos en la antigua Roma republicana, quedaría casi un mes para celebrar ese inicio de año.
EL AÑO NO SIEMPRE EMPEZÓ EN ENERO
El calendario romano se fue modificando desde el reinado
de Numa hasta la reforma de César, con muchos puntos intermedios o anteriores como
el reinado de Rómulo, los reyes etruscos o diferentes momentos de la República.
A grosso modo se puede decir que con anterioridad al siglo II a. C., el
año civil en Roma comenzaba con el mes de marzo.
EL MES ROMANO
Se organizaba
alrededor de tres momentos: calendas, nonas e idus. A su vez, estaba dividido
en ciclos de ocho días señalados con las letras A, B, C, D, E, F y G y el ciclo
se comenzaba con la nundina A, que era el día del mercado. Las kalendas corresponden al primer día de
cada mes, que en el mes lunar equivalía al día de la luna nueva. Estaba
dedicado a Juno como diosa lunar.
Los idus, en el
primitivo calendario lunar, coincidían con la fecha de la luna llena. En marzo,
mayo, julio y octubre se celebraban el 15. En los restantes el 13. Se
consagraban a Júpiter en cuanto dios del cielo luminosos y de los resplandores
celestes, al que se inmolaba una oveja blanca. La oveja, sacrificada en lo idus
por el Flamen Dialis, sacerdote
particular de Júpiter, recibía el nombre de ovis
idulis, porque como explican Paulo y Festo, se sacrificaba en honor de
Júpiter todos los idus.
La nonas se fijaban
ocho días antes de los idus. Todas las fuentes están de acuerdo con Ovidio (Fastos)
en que no estaban dedicadas a una divinidad en particular.
EL DÍA 1 DE
ENERO
El día 1 de enero, A.KAL. IAn.F. comienza el año. Es la
festividad del dios Jano, el de doble cara.
Ese día caminaban
hacia el Capitolio los nuevos cónsules, fecha que se fijó a partir del año 153.
a. C. Llevaba la llave y el bastón, atributos característicos de los porteros,
porque “abría”el año, como antiquísimo dios de los comienzos al que Ovidio
concibe como guardián supremo del mundo, traspasando sus funciones a un plano
cósmico. Se repartía este día el libum ianual o pastel de trigo, llamado
también “pastel de Jano”. Y la salsa mola, espelta mezclada con sal, ofrenda
arcaica y característica de los sacrificios romanos.
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| Mes de enero (Ianuarius) en un mosaico encontrado en El Djem, Túnez |
MOTIVO POR EL QUE
EL AÑO SE INICIA EN INVIERNO (Ovidio, Fastos 145-164).
A la pregunta de Ovidio
al dios de por qué el año no comienza con la primavera, momento en que todo
florece y renace, Jano o contesta:
“El solsticio de
invierno es el primer día del sol nuevo y el último del viejo: Febo (el sol) y
el año inician su salida el mismo punto”. Se debe a que para los romanos, el
solsticio de invierno coincidía con el 25 de diciembre. Censorino (De die
natali XXI, 13, resume las diferentes opiniones relativas a la fecha
inicial del año y entre ellas cita a quienes creen que se inicia “con el nuevo
sol”, es decir, en el solsticio).
LOS AGUINALDOS
Los regalos con
motivo del Año Nuevo tiene el nombre de strenae y su finalidad era la de
proporcionar un buen augurio. Los tres regalos que menciona Ovidio a
continuación son dulces, para presagiar un año “dulce”. También se solía
regalar monedas con la finalidad de proporcionar un presagio de riquezas.
Ovidio pregunta
nuevamente al dios: “¿Que quieren significar los dátiles, los arrugados higos y
la miel que se ofrece encerrada en una nívea jarra?
Jano contesta: “Los
presagios son la explicación. Se hace con el fin de que aquel sabor vaya detrás
de los acontecimientos y un año dulce prosiga el camino emprendido”.
“...por qué se regalan monedas”... y el dios
contesta: “Cuan poco conoces tu siglo cuando crees que la miel resulta más
dulce que una moneda que se recibe”.
domingo, 18 de enero de 2015
El calendario republicano francés
La Asamblea Nacional de la Revolución Francesa, con el
entusiasmo por lo que creían que constituía el inicio de una nueva era, trató
de romper las ataduras con el orden antiguo. Una de las principales decisiones
consistió en unificar las medidas de longitud y, dependiendo de éstas, las de
superficie, volumen y masa. La comisión encargada de definir el nuevo sistema
de unidades, de base decimal, estaba formada por científicos de la talla del
químico Lavoisier, y de los astrónomos y matemáticos Lagrange y Laplace. La
vocación de universalidad del nuevo sistema les llevó a adoptar como a
referente algo que pudiera ser considerado como propio por toda la humanidad,
las dimensiones de la Tierra. Para efectuar las medidas más precisas de nuestro
planeta se comisionó a dos científicos, Delambre y Méchain, para que calcularan
con exactitud la distancia entre París y Barcelona y, a partir de dicho
cálculo, la longitud del meridiano terrestre. Gracias a la tarea realizada por
ambos grupos, unos años más tarde se definió la unidad fundamental de longitud,
el metro, como la diez millonésima parte de la distancia entre un polo y el
Ecuador.
Mientras tanto, las conspiraciones del rey Luis XVI para acabar
con la Asamblea habían propiciado un golpe de estado que llevó a la deposición
del rey, la convocatoria de elecciones y la proclamación de una nueva Asamblea
de carácter constituyente llamada Convención. La Convención derogó la
constitución de 1791, abolió legalmente la monarquía y fundó la I República
francesa.
Así como la Asamblea había adoptado el sistema métrico
decimal y comisionado a unos científicos para definir las unidades de medida
del espacio, la nueva Convención propuso la creación de un nuevo calendario
adaptado al sistema métrico decimal. Con ese objetivo se creó una comisión,
integrada por astrónomos y matemáticos -Laplace entre ellos- y presidida por el
diputado Gilbert Romme, profesor de matemáticas. La comisión decidió volver a
numerar los años, de tal manera que la nueva Era empezaría en el momento en que
se instauró la I República francesa, el 22 de septiembre de 1792, que sería
llamado Año I (¡otra vez el error de Dionisio el exiguo!), y el inicio de cada
año correspondería al equinoccio de otoño. También se decidió sustituir el
sistema cristiano de agrupar los días en semanas y meses cambiantes por otro
que se ajustara al sistema decimal, así como cambiar los nombres tradicionales
de meses y días.
Como el año tiene 365 días, al tratar de hacer divisiones
coherentes con el sistema decimal, se llegaba a un callejón sin salida: o bien
se optaba por 10 meses de 36 días o bien por 12 meses de 30 días, es decir, que
si una de las divisiones se ajustaba al sistema decimal (10 meses o 30 días),
la pareja correspondiente no lo hacía (36 días o 12 meses). Aun así, cualquiera
que fuera la decisión, siempre sobrarían 5 días (y 6 los años bisiestos). La
solución finalmente adoptada fue que el año constaría de 12 meses, todos de 30
días y agrupados en 3 décadas, con cinco (o seis) días especiales al final del
año.
Del mismo modo que la medida del espacio venía legitimada
por tener a la Tierra como referente, los nombres de los meses habrían de
basarse en otro aspecto que consideraban común, los fenómenos climáticos, que
ellos llamaban “la Naturaleza”. Así pues, la comisión presidida por Romme basó
su propuesta en dos pilares: la Naturaleza como legitimidad y el sistema
métrico decimal como efectividad. Y, de manera similar a como el emperador
Carlomagno había intentado mil años atrás, los meses ya no llevarían los
nombres de dioses y emperadores romanos, sino que registrarían el paso natural
de las estaciones... en la región parisina.
Los nombres de los
meses.
Para asignar los nuevos nombres a los meses se escogió al
poeta Fabre d’Eglantine, autor del celebrado poema “Il pleut, il pleut
bergère”.
Los criterios que adoptó fueron los siguientes:
Los tres meses de cada estación tendría la misma
terminación:
- El otoño acabaría
en -ario, de sonido grave y medida mediana.
- El invierno en
-oso, de sonido pesado y medida larga.
- La primavera en
-al, alegre y breve.
- El verano en -oro,
sonoro y de medida larga.
El resultado fue un calendario en que los meses tenían los
siguientes nombres:
1
|
Vendimiario
|
22 de septiembre
|
la vendimia
|
2
|
Brumario
|
22 de octubre
|
las nieblas
|
3
|
Frimario
|
21 de noviembre
|
las heladas
|
4
|
Nivoso
|
21 de diciembre
|
las nieves
|
5
|
Pluvioso
|
20 de enero
|
las lluvias (del latín pluviosus)
|
6
|
Ventoso
|
19 de febrero
|
los vientos
|
7
|
Germinal
|
21 de marzo
|
La germinación (del
latín germinare)
|
8
|
Floreal
|
20 de abril
|
la floración (del latín
floreus, en flor)
|
9
|
Pradial
|
20 de mayo
|
los prados
|
10
|
Mesidor
|
19 de junio
|
la siega de las mieses
|
11
|
Termidor
|
19 de julio
|
el calor (del griego therme,
calor)
|
12
|
Fructidor
|
18 de agosto
|
los frutos
|
Finalmente, al 5 de octubre de 1793 le siguió el 14 de
Vendimiario del año II.
![]() |
| Calendario repúblicano |
Los nombres de los
días.
Una vez sustituida la semana por la décade se quiso dar a
cada uno de los días el nombre de los grandes prohombres de la libertad; sin
embargo, la proposición fue rechazada por dos motivos: sería difícil llegar a
un consenso, y en caso de hacerlo se corría el peligro de transformarlos en
semidioses. Al final, a cada día de la semana se le atribuyó un nombre numérico
latín, en lugar de los tradicionales dedicados a los planetas, el Sol y la
Luna.
A los cinco días que quedaban fuera de los meses se les
asignaron los siguientes nombres, de carácter edificante: les vertus, le génie,
le travail, la opinion y les récompenses; si el año era bisiesto, el nuevo día
era llamado Sans-culottide y, como los anteriores, se dedicaba al descanso y a
los deportes.
Pero, fueran los que fueran los nombres de los días, el
hecho es que sólo había una jornada de descanso cada diez días, es decir, una
menos por mes, lo que no deja de ser sorprendente, ya que un gobierno
pretendidamente revolucionario y popular hacía trabajar más al pueblo.
La división de las
horas.
Durante los años de la Convención no sólo se libraba una
guerra de monárquicos contra republicanos, y de los ejércitos extranjeros
contra los de la Convención; también se daba otro tipo de conflictos internos,
como los protagonizados por los reformistas de la Gironda contra los radicales
de la Montaigne, o por los partidarios del 10 y el 100 como formas de dividir
el tiempo (con Laplace como adalid) y quienes querían mantener el 12 y del 60
(que tenían en Condorcet su campeón y máximo celador).
Los defensores a ultranza del sistema métrico decimal
defendían que el día se había de dividir en 10 horas, cada hora en cien minutos
y cada minuto en 100 segundos. Pero, claro, eso suponía que había de fundir
todos los relojes, sustituir los carillones de cada torre y campanario...
imposible.
Para llegar a un equilibrio entre los grupos enfrentados, se
llegó al acuerdo que las semanas se harían de 10 días, décadas, pero que los
días continuarían teniendo la antigua división en 2*12 horas, y las horas
sesenta minutos.
Todo este sistema de contabilizar el tiempo duró
hasta 1804, en que Napoleón, el nuevo emperador, decretó su abolición y la
vuelta al calendario gregoriano.
martes, 30 de diciembre de 2014
¿Y si la Alemania Nazi hubiese ganado la segunda guerra mundial?
¿Y si la Alemania Nazi hubiese ganado la segunda guerra mundial?
Ello fue posible durante bastante tiempo. En noviembre de 1941, Hitler estuvo cerca de conquistar Moscú (alcanzó los suburbios) y de bordear por entero el rio Volga, desde su nacimiento (a donde llegó), hasta su desembocadura (que estuvo a punto de conseguir). La publicación alemana Der Spiegiel recoge las hipótesis de varios historiadores rusos, según los cuales, la batalla de Moscú cambió el rumbo de la guerra. Esta derrota nazi mostró al mundo que era posible vencer al Tercer Reich: especialistas en ‘historia ficción’ admiten que el mapamundi sería muy diferente si la victoria se hubiera decantado para el otro lado.
Ello fue posible durante bastante tiempo. En noviembre de 1941, Hitler estuvo cerca de conquistar Moscú (alcanzó los suburbios) y de bordear por entero el rio Volga, desde su nacimiento (a donde llegó), hasta su desembocadura (que estuvo a punto de conseguir). La publicación alemana Der Spiegiel recoge las hipótesis de varios historiadores rusos, según los cuales, la batalla de Moscú cambió el rumbo de la guerra. Esta derrota nazi mostró al mundo que era posible vencer al Tercer Reich: especialistas en ‘historia ficción’ admiten que el mapamundi sería muy diferente si la victoria se hubiera decantado para el otro lado.
La Inglaterra de finales de
1941 podía lanzar la toalla de un momento a otro; Churchill dependía de su estado
ánimo y del de su público. El público inglés intentaba aún, en 1941, mantener
el tipo. Pero estaba ya cansado. La conquista de Rusia por Hitler, liberando
así a toda la Luftwaffe, hubiese terminado aplastándole. Estados Unidos,
ocupados en Asia, no hubiesen entrado en otra guerra en Europa, en aquellas
circunstancias. El conflicto militar Estados Unidos-Hitler no hubiese tenido
lugar, a pesar de la actitud belicista de Roosevelt.
¿Y qué mundo hubiese
resultado de una victoria nazi, aunque solo fuera parcial? Evidentemente el
mundo hubiese quedado, como quedó, dividido en compartimentos estancos. Solo
que en lugar de dos, hubiesen sido más. Los nazis hubieran sido los amos y
señores del suyo, Europa, Oriente Próximo y el norte de África, los comunistas
de su porción de la URSS, y los norteamericanos de América y el Pacífico. ¿Y
Japón? Pues dependiendo del momento en el que se hubiese firmado la paz, o hubiese
quedado como señor de Asia excepto la India británica, o como el “satélite” de
los EEUU en que quedó convertido tras 1945.
Al acabar la guerra, se
hubiese dado un primer paso: muchos emigrantes de origen alemán habrían
retornado a Europa. Y para liberar espacio para ellos, Hitler habría deportado
a cerca de 30 millones de habitantes de Europa Oriental a Siberia. Mientras la
autoproclamada élite disfrutaba de la vida en la “Riviera” alemana, en Siberia
morirían millones de esclavos que trabajarían allí para garantizar su
bienestar. Burleigh llegó a semejante conclusión, al restaurar el famoso
Generalplan Ost, un plan secreto nazi de genocidio y limpieza étnica elaborado
entre los años 1940 y 1942.
Sin embargo, tampoco los
problemas hubieran sido los mismos. Por ejemplo, Alemania se hubiese tenido que
enfrentar a un problema que sencillamente no existió en 1945 tras la victoria
aliada: el mestizaje de la población aria con los pueblos conquistados. Algo
que nos puede parecer ridículo, pero que en absoluto lo era para los nazis.
Otro gran problema al que se
hubiesen tenido que enfrentar los nazis en su área de influencia hubiera sido,
sin duda, los efectos del nacionalismo exacerbado inherente a su ideología. Al
contrario que en el bloque soviético o capitalista, los “aliados” de los nazis,
tarde o temprano, hubiesen terminado por enfrentarse entre ellos por tierras en
disputa. Ya en 1940 rumanos y húngaros estuvieron a punto de ir a la guerra
dentro de la guerra por la Transilvania.
Y aún con este clima de
inestabilidad política, el peor frente al que se hubiese enfrentado los nazis,
hubiera sido, con mucha seguridad, el económico. La economía nazi estaba
rígidamente planificada, no tanto como la soviética, pero sí mucho. Además, la
mano de obra barata, sino esclava, proveniente del Este, necesaria durante la
guerra, hubiese terminado por hundir a la economía de la paz.
Estados Unidos no sería la
superpotencia que es ahora: No tendría el poder militar que tiene ahora porque
Europa con Alemania al mando no se lo hubiese permitido (algo así como lo que
ahora pasa con Irán o Pakistán). EEUU tendría que estar en buenas relaciones
con Alemania, quizá una especie de “guerra fría”; muchas empresas y corporaciones
americanas como la Standard Oil, ITT, General Motors, y clanes como el clan
Rockefeller apoyaban tácitamente a Hitler (tomado del libro “Hitler ganó la
Guerra” de Walter Graziano).
No existirían conflictos en
Oriente Medio, o al menos no se daría una situación tan explosiva: No hubiese
habido estado de Israel, en consecuencia no se habría favorecido el fundamentalismo,
ni habría el importante número de musulmanes resentidos con Occidente y con
ganas de expulsar a los judíos. Esta zona del mundo viviría en paz, o al menos
no esa situación en la que está hoy día.
No hubiese existido la
guerra fría ni la expansión del comunismo: Tras el triunfo de las potencia de “El
eje”, la Unión Soviética se hubiese quedado sola y probablemente se rendiría
antes que tener que estar rodeada por alemanes y japoneses en dos amplios
frentes en una guerra de desgaste, por tanto el comunismo hubiese acabado por
ceder y habría perdido mucha fuerza; quizá los japoneses aliados de los
alemanes hubiesen hecho lo mismo con China, con lo que es posible que no
hubiese habido República Popular China. Nada de Muro de Berlín ni Guerra Fría y
seguramente tampoco Fidel Castro ni Hugo Chávez.
El orden social mundial
tendría unas pinceladas de fascista, una sociedad más estricta con mayores
controles, quizás positiva para evitar la criminalidad, la delincuencia, la
corrupción…, pero por otro lado se perderían bastantes libertades como la de
expresión.
Los países beneficiados:
Alemania y Japón serían las superpotencias mundiales, también se hubiese
beneficiado mucho Italia y España (simpatizantes de Hitler) que estarían entre
las principales economías.
lunes, 8 de diciembre de 2014
La desconocida España del Siglo XVIII (2ª parte)
La primera parte se puede ver en: http://opinionycultura.blogspot.com.es/2014/12/la-desconocida-espana-del-siglo-xviii-1.html
La política
exterior
Durante el siglo XVIII, España, en política exterior, se dan los frutos de la Guerra de Sucesión Española (1700-1714) que terminó con la imposición del tratado de Utrech de 1714. Pero la negativa a
revisar las condiciones del tratado llevó ya en 1717 a la ocupación de Sicilia y Córcega por
tropas españolas cundiendo la alarma en toda Europa y organizándose la “Cuádruple Alianza” de Inglaterra,
Holanda, Francia y Austria todos contra España: la flota inglesa derrotó a la
escuadra de transporte española en la batalla naval del cabo Passaro de la costa italiana en 1718 a lo que se respondió
con el desembarco en Escocia de un batallón de infantería de marina española de
300 soldados al mando del noble jacobita George Keith décimo conde Mariscal y
2.000 mosquetes que desató la rebelión de los highlanders de Rob Roy y la
batalla de Glenshield (1719), a la
que siguió la bancarrota de Inglaterra y Francia de 1720 que les obligó a pedir
la paz ese mismo año debiendo reconocer de nuevo a España como potencia internacional
miembro de la ahora “Quíntuple Alianza” y los derechos de los infantes Felipe y
Carlos de España sobre los ducados de Parma y Toscana en Italia. Así terminó la
“Guerra de la Cuádruple Alianza”
(1717-1720) con España como clara vencedora del conflicto.
Tras esta presentación España vuelve al “Gran Juego” con dos
objetivos: recuperar el control de Italia y proteger las colonias de la América española. Con este
fin la corona interviene en cada conflicto europeo del siglo XVIII: con la “Guerra de Sucesión Polaca” (1733-1735)
tropas españolas desembarcan en Nápoles y al mando del conde de Montemar
aplastan en la batalla de Bitonto (1734)
al ejército austriaco del virrey imperial Belmonte firmando Francia ese mismo
año el “primer pacto de familia” y
siendo reconocido el infante Carlos de España como rey Carlos VII de Nápoles y
Sicilia. En el Mediterráneo se pone fin a la piratería berberisca con la
conquista de Orán en 1732 por el almirante
don Blas de Lezo y el bombardeo de Argel
en 1783 por el almirante Barceló. En el Caribe la lucha de los guardacostas
españoles contra el contrabando y la piratería ingleses en el Caribe degenera
en la “Guerra de Asiento” o “Guerra de la Oreja de Jenkins” (1738-1748) que culmina con el desastre
británico del almirante sir Edgard Vernon y el general Thomas Wentworth en el ataque a Cartagena de Indias (1741)
frente a la defensa española del almirante don Blas de Lezo y el virrey don
Sebastián Eslava, empalmando con la “Guerra
de Sucesión de Austria” (1740-1748) en la que Francia firma el “segundo pacto de familia” en 1743 y
las tropas españolas del marqués de la
Mina y francesas del príncipe Conti derrotan en la batalla de Madonna del Olmo (1744)
cerca de Turín al ejército del rey Carlos Manuel de Cerdeña y Piamonte
confirmando al infante Felipe de España como duque de Parma completando el
control español sobre la península italiana. Pero no todo fue siempre bien.
Cuando empezó la llamada “Guerra de los
Siete Años” (1756-1763) la corona española prefirió una política de
neutralidad, pero los constantes ataques británicos a la navegación comercial
española llevaron finalmente al “tercer
pacto de familia” con Francia en 1761 y a la entrada en la guerra en 1762:
ese mismo año Gran Bretaña asaltó la
Habana en Cuba y Manila en las Filipinas pero las tropas
españolas invadieron Portugal, así que al firmarse la “Paz de París” al año siguiente ambas ciudades fueron devueltas a
cambio de la entrega de Florida… aunque España consiguió de su aliada Francia
en América la Louisiana
con su capital Nueva Orleáns. De todas formas España se preparó para devolver
el golpe.
![]() |
| Granaderos españoles y el batallón de La Habana durante la Batalla de Pensacola. |
La “Guerra de la Independencia
Norteamericana ” (1776-1783) permitió la nueva
intervención: desde el inicio de la rebelión la corte española financió y
abasteció a los rebeldes con comida, ropa, armas y pólvora desde sus territorios
en la Louisiana. En
1779 ya oficialmente en guerra las tropas españolas del general don Bernardo de
Gálvez limpiaron de ingleses el Missisipi con la conquista de los fuertes
británicos de Manchac y Baton Rouge ese mismo año, transformando el río de una
ruta de contrabando a una de abastecimiento a gran escala a las fuerzas
continentales, culminando la campaña americana en 1781 con las rendiciones británicas
del general John Campbell en Pensacola
recuperando Florida y en Europa la del general James Murray ante el conde de
Crillón recuperando la isla de Menorca.
Sólo Gibraltar consiguió resistir y siguió en manos británicas. Por la “Paz de Versalles” firmada el 3 de
septiembre de 1783 Inglaterra tuvo que reconocer tanto la independencia de
los recién nacidos Estados Unidos de América como su derrota frente a España y
Francia.
En 1788 fallece el rey Carlos III y sube al trono su hijo
Carlos IV, heredando una corona española próspera y respetada como potencia
internacional. Esa será la
España que entrará en crisis durante su reinado tras la
revolución francesa de 1789, y que la invasión napoleónica de 1808 a 1814 arrasará hasta
los cimientos.
Bibliografía:
- “La España
del siglo XVIII” Roberto Fernández Díaz. Editorial Anaya (1990)
- “Historia de España, tomo VI. Los Borbones hasta 1845” Varios autores, Club
internacional del libro (1987).
- “Atlas Histórico Mundial, Vol. 1 y 2” Hermann Kinder y Werner
Hilgemann. Ediciones Istmo (1990)
- “La España
de los Borbones. Las reformas del siglo XVIII” Roberto Fernández, Historia de
España nº 18. Historia 16, temas de hoy (1996)
- “El siglo de las Luces. Las bases intelectuales del
reformismo” Carlos Martínez Shaw, Historia de España nº 19. Historia 16, temas
de hoy (1996)
- “El fin del Antiguo Régimen. El reinado de Carlos
IV” Enrique Giménez López, Historia de España nº 20. Historia 16, temas de hoy
(1996)
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