viernes, 14 de febrero de 2014

Cultura al borde del abismo

El Confidencial.com, 13 de febrero del 2014:

El estudio de la Fundación Alternativas, realizado por el catedrático de comunicación audiovisual Enrique Bustamante, concluye que el deterioro de las políticas públicas culturales en España –desde las subvenciones, el tratamiento fiscal, la cooperación exterior y la falta de impulso del mecenazgo- “lleva a la cultura española al borde del abismo”.

El estudio pide un consenso entre la cultura y la política para desarrollar un plan estratégico cultural que garantice la viabilidad de una hoja de ruta al margen de las legislaturas. Es decir, despolitizar las inversiones y las ayudas a la cultura, a través de un departamento autónomo al Ministerio que realice las labores de asesoramiento. En estos momentos, el plan estratégico con el que se cuenta incumple con estas dos premisas: ha sido desarrollado por el equipo de la Secretaria de Estado de Cultura, con una planificación que se agota en esta legislatura.

Es necesario crear un catálogo de buenas prácticas para proteger a la creación “de toda tentación dirigista estatal”. Bustamante ha observado, al comparar las políticas culturales de los últimos años en este país con las que se implantan en el extranjero, que el cambio drástico de modelo “va más allá de la crisis económica”. Se refiere al trasfondo ideológico de las medidas ejecutadas y su queja se dirige a la “banalización de la cultura”, reducida a una perspectiva económica.

Crisis de valores
Las cuatro fuentes financieras de la cultura española son el dinero público, el tratamiento fiscal estatal (impuestos o deducciones), las tasas y obligaciones parafiscales para subvenciones y el mecenazgo. “El secreto para sembrar la diversidad cultural y fortalecer el tejido industrial cultural” está en el tratamiento y cuidado de estos cuatro modelos de aportación. Pero la confusión que se ha levantado entre dos modelos distintos, políticas culturales y políticas industriales sobre la cultura, ha hecho desaparecer las primeras a favor de las segundas.  

La crisis económica golpea “dramáticamente” a la cultura, porque se castiga el consumo, pero también porque “la subida brutal del IVA tiende a maximizar esos efectos”. Sin embargo, el deterioro viene de lejos, dos décadas atrás. Lo más grave, señala el investigador, no son los efectos sociales y económicos inmediatos, sino “la crisis de valores que bloquea las alternativas a esta situación”.

Lo que ha quedado en entredicho es el concepto de cultura como “base insoslayable de una sociedad democrática” y, en consecuencia, “la legitimidad y necesidad de políticas públicas para su sostén”. Los recortes en los Presupuestos Generales de los últimos tres años sobre Cultura son el ejemplo perfecto del escenario dibujado por Enrique Bustamante.

Neoliberalismo contra socialdemocracia
El estudio denuncia la reducción de la cultura a parámetros económicos a cambio del debilitamiento de la concepción de la cultura como derecho. Es la lucha entre dos planteamientos irreconciliables: neoliberalismo contra socialdemocracia. “Hermana pobre del Estado de Bienestar, frente a la sanidad, la educación o la jubilación, esta crisis de las ideas no podía dejar de vapulear a las políticas públicas culturales por encina de la de los demás sectores afectados (sanidad, educación)”. La justificación del derrumbe se ha consolidado con la alteración del sentido cultural por el “entretenimiento y el ocio”. Esto no merece tanta ayuda pública como aquello.

El experto denuncia que incluso la Constitución se ha visto afectada y traicionada por estas políticas de los últimos años. Concretamente, el artículo 44.1, que proclama que “los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho”. “Resultaría difícil acudir con esta demanda al Tribunal Constitucional”.

El informe asegura que los elementos vitales han fallado en España en los últimos años. No hay complementariedad ni coordinación entre las fuentes de financiación, no hay subordinación al interés general, no hay voluntad política, ni regulación firme de los organismos ni de las herramientas que garanticen la autonomía creativa y estética del compromiso social de la cultura.

Propuestas de salvamento
Así es como el apoyo, el reconocimiento y la conciencia de la cultura se ha desmoronado en este país. No han ayudado en nada “las promesas de nuevos modelos centrados en el mecenazgo privado que no llegan nunca a materializarse”. En estas, las políticas del Presidente del Gobierno y su equipo, dice Bustamante, se debaten entre “el deseo de dar la primacía al gran mercado y el afán recaudatorio”.

Las principales propuestas para rectificar el camino son las siguientes: Defensa firme de la excepción cultural por el Estado español, en las negociaciones del tratado de Libre Comercio Trasatlántico; IVA cultural mínimo, es decir, una reclamación a la Unión Europea (UE) de anulación del impuesto al sector como reconocimiento a su legitimidad social, y mientras tanto una reducción al 4 o 5%; IVA cultural digital para la comercialización de las expresiones culturales en redes sociales como única vía para competir con los gigantes estadounidenses; promoción del mecenazgo social, es decir, desgravaciones para las donaciones, con prioridad del microfunding; creación de un auténtico Consejo audiovisual estatal, pensado para fomentar la diversidad y el pluralismo.

La conclusión es que, si bien todas las fuentes de financiación son aceptables para garantizar la viabilidad de la cultura, “las políticas públicas son las únicas garantes de su plegamiento al interés general y de su integración en la sociedad civil”. Más allá del mero consumo.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Luz de las imágenes: Pulchra Magistri

El pasado mes de diciembre se inaguró la exposición Pulchra Magistri, dentro de la serie de exposiciones sobre arte sacro que desde el año 1999 se iniciaran en Valencia, haciendose otras 8 exposiciones más a lo largo de la Comunitat Valenciana. Esta exposición recorre las poblaciones de Culla, Cati, Benicarló y Vinaròs. Además se puede aprovechar para ver los monumentos, el arte y la cultura de estas poblaciones y de las comarcas en las que se encuentran.
Se mantendrá durante todo el año 2014. Es algo muy interesante de visitar.

Lonja de Catí
Extracto sacado de la página web: http://cullamagicaymedieval.es/pulchramagistri/

La Luz de las Imágenes vuelve a Castellón para celebrar y dar a conocer el esplendor artístico de un territorio de especial significación y de particulares características: el Maestrazgo. Esta intervención de recuperación y difusión patrimonial muestra la esencia de este territorio a través de sus múltiples manifestaciones culturales, desde las obras de arte y edificios restaurados, hasta la música o la gastronomía.

La exposición «Pulchra Magistri. El esplendor del Maestrazgo en Castellón» plasma el carácter singular que posee este territorio de frontera que, durante siglos, fue el baluarte norte del antiguo Reino de Valencia, zona de experimentación e intercambios culturales entre el vecino Reino de Aragón y el Principado de Cataluña.

Cuatro poblaciones actúan como sedes de la muestra: Culla y Catí, en el Alto Maestrazgo, y Benicarló y Vinaròs, en el Bajo Maestrazgo, de las que han sido restaurados sus edificios monumentales más representativos. Rememoran así su importancia histórica como encrucijada de caminos y zona de intercambio comercial, refugio de obradores, talleres artísticos o personajes insignes que determinan la trayectoria de este territorio que discurre desde las montañas del interior hasta el mar, a través de una ruta cultural que hoy recupera esta institución.

De este modo, no solo se contribuye a difundir el patrimonio de la zona, sino que con esta actuación también se crea un flujo de turismo cultural entre las comarcas del norte de la provincia de Castellón: de la costa al interior y del interior a la costa, a través de una ruta monumental y artística: más de 300 obras desde la Prehistoria hasta el siglo xx, entre pinturas, esculturas, tejidos, orfebrería y documentos, de las que más de un centenar (108) han sido restauradas por esta institución.

La Luz de las Imágenes vuelve a poner en práctica su modelo de intervención que une patrimonio y rentabilidad social; puesta en valor del legado cultural y mejora de las economías locales, que ha sido reconocido con el premio de la Unión Europea por la contribución ejemplar en la conservación del patrimonio Europa Nostra; y con el premio internacional por la labor excepcional y relevante en el campo del Patrimonio Cultural de la Humanidad Cicop, avalado por Forum Unesco.

Para más información, sobre horarios, precios y demás:

lunes, 10 de febrero de 2014

Destacados Botánicos Españoles del siglo XVIII

Aquí dejo un listado de botánicos españoles que estudiaron la naturaleza durante el siglo XVIII y que mejoraron el conocimiento de la botánica y algunos tuvieron reconocimiento internacional...

El Colegio de Boticarios se constituyó en 1721, con un fin más científico que profesional. Las primeras enseñanzas que se dieron en el Colegio fueron las de Botánica, cuando fue instalado el Jardín de Plantas Medicinales en un huerto ubicado en la calle Barquillo (Madrid). Las clases fueron impartidas por Cristóbal Vélez (1751). Posteriormente se instaló en la calle Atocha, frente al Colegio de Medicina de San Carlos.
En los estudios botánicos de aquella época destacan Juan Minuart y Perets (Sant Celoni-Barcelona) y Antonio Bolós, quien se estableció en Olot y fue uno de los más importantes investigadores botánicos de los montes catalanes. También sobresale la obra Flora Matritensis de C. Vélez, que fue completada por José Quer Martínez (1695-1764) en su Flora Española o Historia de las plantas que se crían en España (1762).
Se señala, entre los boticarios que se dedicaron al estudio de la Botánica, a Luis Riquert, Boticario Mayor de Felipe V que fundó un jardín en Migas Caliente, donde cultivó plantas medicinales y exóticas. También construyó otro semejante en el Real Sitio de San Ildefonso. Se considera a Riquert como creador del actual Jardín Botánico de Madrid en 1755.
Por Orden de Fernando VI y con la colaboración de Suñol (Médico e Intendente Real), se nombró director botánico a José Hortega y como profesores a J. Quer y J. Minuart (1693-1768). Al Ilustre Botánico (J. Quer) le sustituyó Miguel Barnades (?-1771), autor de Principios de Botánica. Su labor como botánico continuó con su hijo M. Barnades y Claris. Fallecidos los distinguidos botánicos citados, se nombra Catedrático por oposición a Casimiro Gómez Ortega (1741-1810), director durante muchos años del Jardín Botánico de Madrid y continuador de la Flora Española de J. Quer. También se designa a Antonio Paláu y Verdera (1734-1793), segundo profesor, traductor al castellano de varias obras de Linneo (Fundamenta Botánica, Filosofía Botánica y Species plantarun) y autor de un herbario de plantas españolas.
Durante el reinado de Carlos III (1781) consiguió C. Gómez Ortega que el Jardín Botánico se ubicase en el Paseo del Prado.

OTROS ILUSTRES BOTÁNICOS FUERON:
Ignacio J. Asso y del Río (1742-1814), conocido en Europa especialmente por su trabajo Sinopsis stirpium indigenarum Aragoniae.
Martín Sessé (1751-1808) y José Mariano Mociño (1757-1819), expedicionarios en Nueva España y coleccionistas de objetos de los tres reinos de la naturaleza, escribieron sus destacadas obras Plantas Novae Hispania (1893) y Flora Mexicana (1894).
Hipólito Ruiz López (1752-1816) y José Pavón Jiménez (1754-1840) estuvieron investigando durante 14 años en Perú y Chile, regresando con gran cantidad de herbarios. Autores de Flora peruvianae et chilensis Prodromus y del Sistema vegetabilium florae peruvianae et chilensis. Ambos botánicos escribieron sobre Quinología o tratado del árbol de la quina (1792) y el segundo, J. Pavón, un Suplemento de la Quinología (1801).
Antonio Pineda (1753-1792) fue enviado a Filipinas, a principios del siglo XIX, para estudiar su vegetación, y allí falleció. Así mismo, el botánico Luis Née, (1734-1803), miembro de la expedición de Malaespina, aportó observaciones muy valiosas de las plantas de Filipinas [Manuel Blanco. 1837. Flora de Filipinas. Manila Imp. Sto. Thomas. Pág. VI].
Otra de las expediciones fue la realizada a Colombia (Nueva Granada), bajo la dirección de José Celestino Mutis (1732-1808) y patrocinada por Carlos III en 1784. Las obras más importantes de Mutis son: Arcano de la Quina, Historia de los árboles de la Quinología y Flora de la real expedición botánica del Nuevo Reino de Granada, obra que dejó incompleta y fue publicada a partir de 1954.
Por último, Antonio José Cavanilles (1745-1804), naturalista y eclesiástico español, viaja a París en 1777 para seguir los cursos de A. Laurent de Jussieu. Contribuyó al avance de la Botánica con la publicación de sus obras, entre las que se puede mencionar la Monadelphia, las Icones et descripciones plantarum y los Elementos de Botánica. Estas obras le sirvieron para las explicaciones de sus clases durante su estancia en la cátedra del Jardín Botánico de Madrid. Fue nombrado director del Jardín Botánico de Madrid en 1801, al jubilarse Casimiro Gómez Ortega. Falleció Cavanilles en 1804, también en Madrid, legando su Herbario al mencionado Jardín Botánico y a su discípulo preferido, Mariano La Gasca Segura (1776-1839).


BIBLIOGRAFÍA:
BLANCO, MANUEL.1837. Flora de Filipinas 1ª Ed. Manila. Imp. de Sto. Tomás. 2ª Ed. 1845.
BLANCO, MANUEL. 1877-1883. Flora Filipina Augustiniana. 3ª Ed. Manila. Ed. Domingo Vidal y Soler. Establecimiento Tipográfico de Plana y Cía. 6 Vols.
BLANCO, MANUEL. 1993. Flora de Filipinas. Reimpresión en inglés y español de la 3ª Ed. Manila. 3 Vols.
BOUTELOU Y SOLDEVILLA, ESTEBAN. 1877. Discursos leídos ante la Real Academia de Ciencias. Madrid. Imp. Vda. e Hijo de E. Aguado.
COLMEIRO Y PENIDO, MIGUEL. 1858. La Botánica y los Botánicos de la Península Hispano-Lusitana. Madrid. Imp. M. Rivadeneyra.
FOLCH JOU, G. 1957. Historia de la Farmacia. Madrid. Imp. Patronato de huérfanos de Oficiales del Ejército.

LÓPEZ PIÑERO, J. M. et al. 1983. Diccionario histórico de la ciencia moderna en España. Barcelona.

domingo, 9 de febrero de 2014

Afinan la datación del yacimiento de Atapuerca donde apareció el ‘Homo antecessor’

Continúa el trabajo en Atapuerca y confirmándose día a día la gran importancia de yacimiento, a pesar de que hay investigadores que le siguen poniendo pegas y considerando que no están bien las fechas.

Plano de yacimiento de Atapuerca
Una de las cuestiones de los yacimientos de Atapuerca que genera más debate científico es la datación de los estratos donde se hallan los fósiles. Por ello, investigadores del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana -entre otros- se afanan en ajustar las fechas. Un estudio publicado por el Journal of Archaeological Science ha precisado que el sedimento de la Gran Dolina donde se hallaron en 1994 los primeros restos de Homo antecesor tiene una antigüedad de 900.000 años.
Los hallazgos del yacimiento de la cueva del Paleolítico Inferior Gran Dolina, de la Sierra de Atapuerca (Burgos), han generado importantes avances para el conocimiento de la evolución humana y la ocupación de Eurasia.

En 1995, concretamente, se hacía público en la revista Nature el hallazgo de los primeros restos de homínidos en un estrato de terreno denominado TD6, que dataron como anteriores a 780.000 años. Se trataba del Homo antecesor, la especie homínida más antigua de Europa conocida.

Como la datación de este y los demás yacimientos son tema de debate científico -en 2012 un diario británico cuestionaba a Juan Luis Arsuaga, codirector de los yacimientos, y le acusaba de “distorsionar la teoría de la evolución humana”- los investigadores trabajan para aumentar la precisión de su antigüedad.

“Estamos aplicando nuevos métodos y técnicas, y además tenemos mejor conocimiento de campo y laboratorio. Hemos publicado un estudio que supone un pequeño paso a un gran proyecto que nos va a llevar más tiempo, que es revisar todas las fechas para afinarlas. Queremos incluirlo todo en un marco geocronológico más sólido”, declara a SINC, Josep M. Parés, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, que lidera este estudio sobre la nueva datación del nivel TD6 de la Gran Dolina.

Lo que estrictamente aporta este trabajo es la combinación de la técnica de paleomagentismo -que supone revisar la polaridad de los materiales que constituyen las capas estratigráficas- con la evaluación de las dataciones numéricas ya existentes.
“Por un lado empleamos la resonancia paramagnética y por otro, lo que se conoce como luminiscencia óptica. Esto aporta fechas numéricas, edades absolutas. Las hemos revisado y combinado con los nuevos datos de paleomagnetismo, para acotar un poco más la cronología de este nivel TD6 de la Gran Dolina y de los fósiles que contiene”.
Anteriormente se les daba una edad mínima de 780.000 años y ahora saben que se están refiriendo más exactamente a hace alrededor de 900.000 años. “El cambio puede sonar muy pequeño o muy grande -añade el experto-, pero el estrato de TD6 es precisamente conocido por haber sido el lugar del hallazgo del Homo antecessor y esto define más su edad”.
Además, desde entonces han hallado más 90 fósiles humanos y más 200 fragmentos de piedra tallada. La extensión de la excavación es cada vez mayor y poder datarlo tiene mucho interés para los científicos.

“Este yacimiento ha dado lugar a miles de fósiles y artefactos, y se ha convertido en un punto de referencia en los estudios sobre el Pleistoceno y las primeras ocupaciones humanas fuera del continente africano”, destaca el artículo.
Lo que van a intentar ahora es utilizar fósiles individuales, en particular dientes, y obtener fechas directas de los restos encontrados, además de las ya conocidas por los sedimentos.

“Cuando manejamos estas cifras siempre hay unos márgenes de error. Por ejemplo, cuando publicamos las dataciones de la Sima del Elefante, hablamos de una datación de 1,2 millones de años y el margen de error es alrededor de 130.000 años. Parece una barbaridad, pero no deja de ser un porcentaje pequeño, que puede llegar a ser el 10% de las cronologías”, concluye Parés.


Extraído de SINC. 06 de febrero de 2014

jueves, 6 de febrero de 2014

PROCESOS A ANIMALES

¿Pero quién es más animal?
Sacado del libro de Pedro Voltes, “Historia de la estupidez humana”.


CAPÍTULO XIII
Los procesos a animales
Se instruyeron procesos solemnes contra animales, aunque cueste creerlo, hasta en tiempos y países cercanos. La mayoría acabaron con penas de muerte, por mucho que los reos hubieran contado con abogado defensor y todas las garantías procesales. Alegrémonos de que los tribunales actuales, tan agobiados, minuciosos y lentos, no tengan que juzgar a pollinos, cerdos, bueyes o perros, además de a ciudadanos corrientes, porque la congestión forense sería ya asfixiante. Y aun así, esta práctica duró hasta una época con pretensiones de ilustrada y tan reciente como los primeros años de nuestro propio siglo.
Era creencia común entre los griegos que una muerte violenta sublevaría a las furias y traería la peste sobre el país, tanto si era cometida por un ser humano como por un animal. La Iglesia medieval sostuvo la misma doctrina, aunque sustituyó a las furias de la mitología clásica por los demonios. En el año 864, el concilio de Worms decretó que unas abejas que habían causado la muerte de un hombre fueran ahogadas en la colmena. Se aducía que la miel que podían producir tendría algo de demoníaca y, por tanto, no podría aprovecharse.
Eduard Osenbrüggen, jurista suizo, en 1868, explicó estas actuaciones judiciales basándose en la teoría de la personificación de los animales. Si sólo el ser humano puede cometer delito, el único modo de castigar a un animal consiste en asimilarlo al hombre. Añádase el hecho de que en tiempos medievales los animales domésticos se consideraban miembros de la casa y disfrutaban de la misma protección que los vasallos. En las capitulares francesas los animales de carga estaban comprendidos en la ley regia que les garantizaba la paz según reza la frase: Ut jumenta pacem habent similiter per bannum regís.
Según la ley galesa antigua, para compensar la muerte de un perro o gato que perteneciera a otro, se colgaba al animal muerto por la cola de manera que su hocico tocara el suelo y se cubría con trigo todo el cuerpo. La ley germánica reconocía la competencia de los animales como testigos en algunos casos, como en los de robo nocturno con allanamiento de morada, si no había testimonio humano. En ese caso el amo de la casa podía aparecer ante la justicia con un gato, perro o gallina en brazos llevando tres pajas del techo como símbolos de la casa.
Thomas Frost, en un ensayo escrito en 1897 sobre juicios contra animales, trata de noventa y dos procesos ocurridos entre 1120 y 1741, la mayoría de los cuales al parecer se refirieron a bueyes y cerdos. Los primeros tenían normalmente como causa el haber embestido a personas y los segundos el haber matado e incluso devorado a niños pequeños. Cuando un animal había causado la muerte de una persona, se le apresaba y encarcelaba. Se señalaba un abogado y un fiscal, se buscaban testigos, se oía el caso en el tribunal y se condenaba al animal por homicidio voluntario. La sentencia era la muerte, a menudo por la horca o por el fuego.
En 1314, un buey, escapado de una granja en el pueblo de Moisy, embistió a un hombre y le causó la muerte, según Carlie, en su Historia del ducado de Valois. El conde Carlos de Valois lo hizo apresar y someter a juicio, para lo cual se recogió toda la información posible con aportación de testigos. El buey fue condenado a ser ahorcado, pero la sentencia fue apelada. Se alegó que los alguaciles habían actuado de modo ilegal, pues no tenían competencia dentro de los límites de Moisy. Los tribunales investigaron la apelación y llegaron a la conclusión de que la condena era justa, pero que el conde de Valois no tenía derecho a actuar en Moisy y que, por tanto, sus funcionarios no habían actuado correctamente.
El reverendo Sabine Baring-Gould nos habla de juicios franceses contra animales, llenos de curiosidades. En uno de ellos, realizado en 1386, un juez de Falaise condenó a una cerda a que le cortasen una pata y la cabeza y luego fuera colgada porque había matado a un niño. Se la ejecutó en la plaza vestida con ropa de hombre, y el autor añade que la ejecución costó seis sueldos y seis dineros y un par de guantes nuevos para el verdugo, para que pudiera salir del trabajo con las manos limpias. Otras noticias de ejecuciones de animales son las de un caballo que mató a un hombre y fue juzgado en Dijon y de un toro condenado a muerte cerca de Beauvais porque había matado a un niño de catorce o quince años en un acceso de furor.
Una crónica de Basilea explica que un gallo fue llevado a juicio acusado de poner un huevo del que salió una serpiente. Conforme a viejas supersticiones, de los huevos de gallos salen reptiles. Como las brujas ofrecían un gallo en sus sabbaths y éstos ponían huevos con serpientes, animales gratos al diablo, el hecho se consideraba como prueba de que los gallos estaban metidos en prácticas de hechicería. Éste de Basilea fue llevado ante los magistrados en agosto de 1474 y condenado a muerte. El verdugo lo quemó públicamente junto con su huevo ante una gran multitud de campesinos y ciudadanos.
Un hecho semejante sucedió en Irlanda, donde otro gallo fue acusado del mismo delito en 1383 y quemado en la hoguera. En 1457, en Lavegny, una cerda y sus seis lechones fueron acusados de haber matado a un niño y habérselo comido en parte. La cerda fue condenada a muerte, pero los pequeños fueron perdonados alegando su corta edad, el mal ejemplo de su madre y la suposición de que no habían participado en el festín.
Una sentencia pomposa de 1494, dada por el alcalde de Laon, que condenaba a muerte a un cerdo por haber mutilado y matado a un niño en la cuna, acababa con las palabras siguientes: «Nosotros, por aborrecimiento y horror a este crimen, y con objeto de dar ejemplo y satisfacer a la justicia, hemos declarado, juzgado, sentenciado, pronunciado y señalado que el susodicho cerdo, después de haber sido preso y encerrado, sea colgado de una horca por el verdugo, cerca y al lado del patíbulo.».
Tres años más tarde fue condenada una cerda a ser muerta a palos por haber mutilado la cara de un niño en el pueblo de Charonne. La sentencia definía también que la carne de la cerda fuera dada a los perros del pueblo y que el propietario de la misma y su esposa deberían acudir en peregrinación a la iglesia de Nuestra Señora de Pontoise y, a la vuelta, traer un certificado de que así lo habían cumplido.
Bartolomé de Chasseneux, conocido abogado francés de finales del siglo XVI, habla de la costumbre de los habitantes de Beaune de pedir a las autoridades eclesiásticas de Autun la excomunión de ciertos insectos llamados «hure-burs», de tamaño ligeramente mayor que las moscas. Este favor les era concedido siempre, pero Chasseneux se preguntaba si era correcto proceder así y explicaba a los habitantes que dicho insecto también existía en otros países. En la India medía unos tres pies de largo y tenía unos dientes en las patas que los nativos empleaban como sierras. Al parecer el remedio más efectivo era que una mujer vagara por el lugar descalza y con el vestido más desenvuelto posible, aunque reconoce que el método podía tener objetores en nombre de la moralidad pública.
Chasseneux pasa a debatir si es legal el citar insectos ante un tribunal y si en caso de no asistir se les puede procesar, y acaba con la afirmación de que es absolutamente correcto hacerlo. Da doce argumentos para justificar que los animales puedan ser excomulgados y razona que un sacerdote excomulgó un huerto en que los niños comían manzanas en la hora en que deberían estar en la iglesia. El resultado fue plenamente satisfactorio, pues el huerto dejó de dar fruto. Otra historia parecida le ocurrió a san Bernardo, el cual, molesto por el rumor de las moscas mientras predicaba en la iglesia de Foligny, se interrumpió y gritó: «¡Oh moscas, os denuncio!» Y según se cuenta, al momento cayeron todas fulminadas al suelo. Muy conocida es también la actuación de san Patricio, que logró sacar a las serpientes de Irlanda por obra de su mandato.
Un famoso caso referido por Chasseneux fue aquel en que llevó la defensa de unas ratas a petición de la diócesis de Autun. Estas se habían comido gran parte de las cosechas de Borgoña. Las ratas no aparecieron tras la citación y el abogado en su apertura alegó que no habían recibido noticia formal. Antes de proceder, según alegó Chasseneux, debería convocarse a todas las ratas de la diócesis, pues el tema les afectaba a todas. Su petición fue admitida y logró que las parroquias afectadas pusieran un anuncio de aplazamiento y convocaran a los defensores a aparecer en otra fecha. Llegó el día y las ratas tampoco se presentaron, cosa que el abogado disculpó diciendo que, dado que habían sido convocadas todas, viejas y jóvenes, los preparativos eran demasiado laboriosos para haberse podido terminar para entonces, y pedía un nuevo aplazamiento. En la nueva fecha ocurrió lo mismo: no se presentó ni una y el abogado alegó que no consideraba correcta la convocatoria porque las ratas tenían derecho a estar protegidas en su camino hacia el tribunal y en su vuelta a casa, de los gatos malintencionados de los demandantes y que en el momento en que se les asegurase protección acudirían de buena gana. Todo dependía de que los querellantes garantizaran que los gatos no molestarían a sus clientes, responsabilizándose de ello hasta el punto de pagar grandes cantidades si no se cumplía lo pactado. Los ciudadanos se negaron y el pleito fue aplazado sine die y, consiguientemente, ganado por Chasseneux.
Martín Azpilicueta, ilustre teólogo español del siglo XVI, nos habla de un caso en el cual se lanzó anatema contra unos animales de mar llamados terones que llenaban las aguas de Sorrento y destruían las redes de los pescadores. Se refiere a ellos como «cacodemoníos» y sostiene que están sujetos a anatema como demonios, no como peces.
El código penal del emperador Carlos V, o Carolino fue promulgado en la dieta de Ratisbona en 1532. En él se castigaba el bestialismo con la muerte por el fuego «de acuerdo con la costumbre habitual». Pero se estipulaba que sí la pena de la persona se reducía, también debía reducirse la del animal. Este principio esta reafirmado por Benedict Carpzov, en su Practica Nova Rerum Criminalium (Wittemberg, 1635), en la que afirma que «si por cualquier causa el sodomita es castigado sólo con la espada, el animal participante en este delito no será quemado, sino que será muerto a golpes y enterrado por el matarife o el maestre de campo». El sodomita estaría obligado también a compensar al propietario del animal por su pérdida y si no dejaba ningún patrimonio, debería pagar el erario público.
El bestialismo estaba asimilado a la sodomía como offensa cujus nominatio crimen est y se le castigaba normalmente con la muerte de ambos actuantes, en la mayoría de los casos quemándolos juntos. Así lo dice el jurista Guillielmus Benedictinus, que vivió a finales del siglo XIV. En 1546 fueron colgados y quemados un hombre y una vaca por orden del Parlamento de París. En 1466 el mismo tribunal, el más importante de Francia, condenó a un hombre y a una cerda a ser quemados en Corbeil. En 1609 un hombre y una yegua fueron ejecutados y enterrados juntos. Otro caso similar fue el de Guillaume Guyart, el cual fue condenado en rebeldía a ser colgado y estrangulado por demanda del deán, canónigos y capítulo de la catedral de Chartres, como castigo por su sodomía con una cerda. Esta fue condenada a ser golpeada en la cabeza y los dos a ser quemados y reducidos a cenizas. Se añadía que si no se podía detener al tal Guyart, se ejecutaría la sentencia con su efigie en la horca y también se decretó que fueran confiscadas todas las propiedades del fugitivo y que se adjudicara la cantidad de ciento cincuenta libras a los demandantes, de las cuales tenían que extraerse los gastos del juicio.
El bestialismo parece haber sido delito extendido, y en la literatura de nuestro Siglo de Oro es mencionado en abundantes pasajes. Ayrault, en su Ordre Judiciaire, publicado en 1606, afirma que ha visto matar muchas veces a animales por esta causa, y Cotton Mather, en su Magnalia Christi Americana (Londres, 1702) habla de un tal Potter, de sesenta años, que fue ejecutado por bestialismo repetido. Se da el detalle curioso de que había sido miembro de la Iglesia protestante durante veinte años y era conocido por su piedad.
Pasando a tiempos más modernos podemos leer que en el año 1793, en la Francia revolucionaria y liberada de supersticiones, un perro fue ejecutado «por sus opiniones políticas». Pertenecía a un inválido llamado Saint-Prix, conocido por sus relaciones con emigrados, el cual le había enseñado a ladrar a cualquier desconocido y éste resultó ser a menudo un hombre del nuevo régimen. El inválido fue detenido y ejecutado el día 27 de brumario; su perro lo fue también en virtud del mismo juicio.
Es curioso el episodio ocurrido en el Madrid de principios del siglo XIX. Un perro se paseaba por la Villa con el siguiente rótulo: «Soy de Godoy. ¡No temo nada.!», denostando así la chula prepotencia del valido. A falta de castigar al autor de esta muestra de «publicidad móvil», fue el perro quien pagó por él, y el petulante Príncipe de la Paz ordenó su ingreso en prisiones militares.
Más cerca de nosotros, un magistrado de Los Ángeles que presidía un juicio contra un caballo que había mordido la mano de un extranjero, falló en contra del demandante aludiendo a una ordenanza de la ciudad que decía que un caballo tiene derecho a morder.

En suma, en Délémont, Suiza, en el año 1906, según reseñó L’Echo de París del día 4 de mayo, un individuo llamado Scherrer y su hijo robaron y mataron, con la cooperación de su perro, a un señor de nombre Marger, Los dos acusados fueron condenados a cadena perpetua y el perro, estimado cómplice necesario, lo fue a muerte.

martes, 4 de febrero de 2014

LA IGNORADA HISTORIA DE ESPAÑA, BLAS DE LEZO

En diversos países de nuestro entorno, especialmente Francia e Inglaterra, y también Estados Unidos, cada cierto tiempo (los estadounidenses más seguido), sacan algún libro o una novela o una película de historia donde los suyos son los buenos y donde se ensalzan sus héroes, sus victorias,..., no sólo eso, sino que no les importa denigrar a personajes importantes de otros países sin importarles si molestará o no. Y sobre todo, esconden sus derrotas y sus fallos.

Aquí en España, funcionamos totalmente al contrario, aquí donde les hemos pegado para el pelo a franceses e ingleses, donde hemos ganado mucho y bien, y durante dos siglos nadie nos hacia sombra, parece que siempre hemos sido unos fracasados y no hemos ganado ni al tato.

Incluso los historiadores de por aquí, aceptan lo que dicen los historiadores franceses e ingleses, que claramente barren para casa y que favorecen la leyenda negra española, y nosotros la aceptamos.

Un ejemplo destacadísimo y que casi nadie conoce sobre esta gente, que en otros países los tendrían como héroes, con una estatua en cada ciudad, y que a algunos les suena a nombre de calle, es Blas de Lezo. Este año se celebra el 325 aniversario de su nacimiento. A los ingleses, sobre todo, se lo hizo pasar mal. Y el llamado "medio hombre", porque en combate perdió un brazo, un ojo y quedó cojo, combatió por todas partes a estos.

Lo más destacado fue la defensa de Cartagena de Indias (Colombia) en 1741, donde los ingleses llevaron una flota tan impactante de 50 barcos de guerra, además de 12.000 soldados, infantes de marina y milicianos y más de 15.000 marinos;  frente a ellos Blas de Lezo tenía 2.300 hombres (entre soldados, infantes de marina, marineros y milicianos) además de 600 arqueros indios y 6 naves. Y a pesar de esa inferioridad barrieron a los ingleses.


Plano de la Bahía de Cartagena de las Indias (1735)

En Gran Bretaña se celebró la "victoria" sin saber aún el desastroso final. Se acuñaron hasta once tipos diferentes de medallas y monedas conmemorativas ensalzando la toma de Cartagena por parte de las fuerzas angloamericanas. Una de ellas mostraba a Lezo arrodillado ante Vernon, entregándole su espada y con la inscripción "El orgullo de España humillado por Vernon". El rey Jorge II, avergonzado, prohibió a sus cronistas que hicieran mención alguna de tal suceso.

Y vuelvo a lo dicho antes, esta hazaña sería hecha película cada pocos años..., estando en un país con una historia tan impresionante como España, pero esto es España, y sabemos que jamás se hará algo así....
Tanto en wikipedia como en esta página de ABC, se puede conocer más sobre Blas de Lezo:


Además hasta el 3 de marzo hay una exposición sobre él:

lunes, 3 de febrero de 2014

GESTOS ROMANOS

Hacer los cuernos, sacar la lengua tienen más de dos mil años antigüedad. Un estudio de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) y de Barcelona ha recogido 110 gestos de la época romana que perduran en nuestros días.

“Uertere pollicem” resonó en el Coliseo. El emperador acababa de ordenar la muerte de uno de los gladiadores extendiendo el pulgar hacia abajo. No hace falta haber sido extra en Ben-hur para saber que aquello significaba la máxima pena. Pero, ¿sacarse la lengua significaba burla? ¿Hacer los cuernos resultaba grotesco? ¿Había algún gesto que escondiera intención seductora? Un estudio de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) y de Barcelona ha recogido 110 gestos de la época romana que perduran en nuestros días. El equipo dirigido por las doctoras Maria Antonia Fornés, del departamento de Filología Española de la UIB, y Mercè Puig ha recurrido a fuentes escritas y artísticas. El resultado es una base de datos con todos los signos y 580 textos que los documentan.

Orejas
En España, Italia, Brasil, Uruguay y Argentina es común felicitar los aniversarios estirando de las orejas a los cumplen años. El origen de esta costumbre está en la época romana. Antiguamente se hacía un gesto muy parecido: se tocaba el lóbulo de la persona a la que habían de recordarle algo. Asimismo, también se tocaban su propio lóbulo cuando querían hacer memoria. Por ello, hoy se tira de la oreja cuando alguien cumple años: para recordarle el tiempo pasado.

Silencio
“Pero él, llevándose el índice a los labios, atónito por el miedo, dijo: calla, calla”. Se trata de un texto de Apuleyo, concretamente de La metamorfosis (la única novela romana que ha sobrevivido entera), que ha dado cuenta de un gesto muy común entre nosotros, el de imponer silencio.

Aprobación
Uno de los emblemas más interesantes es el del gesto que hacían los romanos a la hora de afirmar o negar. Para comunicar aprobación se hacía lo mismo que ahora: mover la cabeza arriba y abajo. No obstante, la sorpresa ha llegado al investigar la negación. Aunque los romanos conocían el movimiento lateral de izquierda a derecha, no era éste el que utilizaban normalmente para decir no, sino que tiraban la cabeza hacia atrás. Lo más curioso es que este emblema existe todavía en la Italia meridional, al sur de Nápoles; como también perdura en Sicilia, Malta, Grecia y Turquía.

Números
Los romanos podían expresar con los dedos cualquier número entre el uno y un millón. El sistema consistía en representar las unidades con dieciocho gestos distintos realizados con los dedos de la mano izquierda (el corazón, el anular y el meñique expresaban las cifras del uno al nueve, y con el pulgar y el índice las decenas). Con la mano derecha se expresaban las centenas y millares mediante 18 gestos. La posición de las manos respecto al pecho, el ombligo o el fémur expresaban las decenas y centenas de mil. Para el millón se entrelazaban las manos.

Un ‘tanto’
Levantar el dedo corazón manteniendo la mano cerrada era un gesto obsceno que intentaba reproducir un pene erigiéndose desde el escroto. “¿También tú te burlas de mí, ladrón, y me muestras el dedo impúdico cuanto te amenazo?”, reza un poema romano.

Chasquear los dedos
En latín se llama crepitus digitorum, el gesto de chasquear los dedos servía para enviar una señal a alguien para que hiciera alguna cosa que ya se sabía. Tíbulo lo nombra en sus Elegías como la manera de ordenar a su mujer que le abra las puertas de casa.

Los cuernos
Existe un mosaico del siglo VI d. C. con un personaje que hace el gesto de los cuernos con una mano: levantar los dedos meñique e índice con el puño cerrado. Su significado variaba si se hacía hacía arriba o hacia abajo. De ésta última manera significaba, como hoy, alejar el mal. Es, por tanto, un gesto de protección, como también lo es cruzar los dedos índice y corazón. Eran símbolos de defensa ante el mal de ojo.

‘Corta, corta’
El gesto en tono de burla para advertir a alguien que pare de hablar cuando su verborrea se hace insoportable permanece igual hoy. Consiste en mantener los dedos juntos y estirados horizontalmente y juntarlos y separarlos alternativa y rápidamente del pulgar.

Piernas cruzadas
Sentarse con las piernas cruzadas era considerado maléfico en la antigua Roma. También lo era sentarse con las manos entrelazadas y colocadas sobre una rodilla o con los dedos entrelazados. En concreto, estas posturas podían perjudicar algunos procesos como el parto (estaba prohibido sentarse así delante de una mujer embarazada) o la toma de decisiones en una reunión.

Tocarse la barba
Para los romanos, el que se palpa la barba habla calmosamente. La costumbre de afeitarse con un barbero no comienza hasta el siglo II a. C. La doctora Fornés afirma que “de hecho, los primeros barberos, procedentes de Sicilia, llegaron a Roma el año 300 a. C., aunque los romanos ya se afeitaban solos mucho antes”.

Cabeza alta
Los discursos del dictador italiano Benito Mussolini recogían gestos de la época romana. Se refiere a ello Petronio, cuando habla de un personaje que sabe que recibirá una herencia y estaba orgulloso de su recuperación moral y económica. De esta manera, levantando la barbilla, manifestaba su orgullo.

Tocarse la nariz
Este gesto no es hoy, como tampoco lo era en la antigua Roma, señal de buena educación. Los romanos consideraban que mantener la nariz limpia era símbolo de buena educación. Sonar a otra persona era un gesto con otro significado: tratarlo como a un niño.

Sacar la lengua
Estaba prohibido sacar la lengua, incluso cuando se tosía, y pasarse la lengua por encima de los labios. Estos gestos podían dar a entender a otra persona que se estaba invitando a una relación más íntima. No obstante, sacar con fuerza la lengua se entendía como una burla. Las primeras manifestaciones que los investigadores han encontrado sobre ello se refieren a “irreductibles” galos que se burlaban de los romanos. Aún así, parece que el gesto ya se hacía en las culturas mediterráneas antiguas, como indica un pasaje de la Biblia (Isaías 57,4).

‘Exquisito’
Juntar los dedos índice y pulgar, y besarlos se realizaba como gesto a las estatuas de dioses o al entrar en lugares sagrados. Hoy se utiliza tanto para lanzar un beso a alguien como para expresar satisfacción ante una cosa que ha gustado mucho.

Besar en la boca
En la antigua Roma era común que el amante o un familiar del moribundo le besase en la boca para recibir el alma de la persona que dejaba este mundo. Esto se puede trasladar también hoy en día. La prensa coincidió en interpretar el beso de Madonna a Britney Spears como el traspaso de un cetro: el de reina del pop.

Orejas de asno
“Imitar con la manos unas orejas blancas”. Mostrar las palmas de las manos con el pulgar tocando las orejas y moviendo los dedos también significaba burla hace dos mil años. Para los romanos, era imitar las orejas de un asno.




El estudio se puede encontrar en el libro: “El porqué de nuestros gestos. La Roma de ayer en la gestualidad de hoy” (Ed. Octaedro-UIB), de Mª Antonia Fornés y Mercè Puig