sábado, 24 de diciembre de 2016

Las Vías Romanas

En el Imperio Romano, miles de kilómetros de calzadas unían, campamentos militares, ciudades, puertos, postas, y un largo número de lugares con la red principal, por la cual pasaba el servicio postal establecido por el emperador Augusto, el tráfico comercial, la gente de a pie… El “correo postal” recorría entre 80 y 100 km. diarios, por lo que las cartas llegaban relativamente rápidas para las comunicaciones de la época; aunque si el mensaje era importante, con relevos a caballo, se podía recorrer más de 300 km., en menos de un día.

¿Pero todas estas vías quien las construía?
Lo que se tenía más a mano, las legiones, ya que también servía para abrir caminos para que se movieran más rápidamente, y era una manera de tener ejercitados a los soldados, y aprovechara esa mano de obra, que durante meses no combatía… Era ayudada por poblaciones locales.
La calzada, de 4 a 5 metros de anchura, permitiría que dos legiones, pudieran cruzarse.
Las vías eran de varios tipos:
- Principales: “Viae publicae”, que enlazaban la principales ciudades, eran mantenidas por del Estado y la mayor parte tenían un origen militar.
- Secundarias: comunicaban los núcleos de población menores con las ciudades grandes. Solían estar a cargo de la administración municipal o local.
- Pequeños caminos privados: comunican las Villas de ámbito rural. Los que tenían que preocuparse de ellas eran los dueños de las Villas.

¿Cómo se construían?
Gracias a Vitrubio, ingeniero romano del que se conservan sus escritos, se conoce como se construían. Primero se estudiaba por donde debía de pasar para trazar el recorrido lo más recto posible. Después se hacía una zanja profunda donde que se colocan varias capas de diferentes materiales que será la base del firme:
- Statumen: grandes bloques de piedra para facilitar el drenaje y crear una base sólida a toda la estructura.
- Rudus: se colocaba sobre la anterior, y la forman capas de guijarros.
- Núcleo: está compuesta de arcilla y piedra machacada, es sólida, pero a la vez algo flexible.
- Sumus Crustae: se asienta sobre el núcleo, es el pavimento superior, de losas o no.

Instalaciones
Entorno a las vías aparecían una serie de construcciones que daban servicio a los que circulaban por las vías.
- Mutationes: se trata de instalaciones de pequeño tamaño junto a los caminos. Sirven para facilitar el descanso y relevo de caballerías.
- Mansiones: (Mansio) donde además de cambiar los caballos, ofrecían la posibilidad de pernoctar. Solían estar en los cruces de las vías principales. Algunas de ellas llegaron a transformarse en poblaciones.
- Tabellarii: se trata de piedras más pequeñas que marcan el camino cada 100 pasos (1’48 metros).
- Miliarios: Son columnas o estelas de piedra, situados al borde de los caminos, y se colocaba una cada milla (1481 metros).Generalmente tenían una inscripción, indica quien ha pagado la construcción del camino, o quien se había hecho cargo de su reparación, en otras ocasiones indicaban lo que quedaba hasta la siguiente parada. Para poder señalar donde colocar estos miliarios, un carro se movía con un hodómetro acoplado; este instrumento hacía caer una pequeña piedra en un cuenco de metal a cada milla. El carro se fabricaba con ruedas especiales, de cuatro pies romanos (1,2 m.) de diámetro, y doce y medio (3,7 m.) de circunferencia. Así, 400 vueltas de las ruedas hacían una milla romana.

Calzada romana en Emerita Augusta (Mérida)
Las Vías que circulaban por la Península Ibérica
VÍA HERCÚLEA
Esta vía es de origen indígena. Existía antes de que llegaran de los romanos que la usaron para penetrar en la Península. Posteriormente parte de esta vía pasó a denominarse Vía Augusta reservándose el nombre de Vía Hercúlea al tramo que unía a Gades con Cartago Nova por la costa Mediterránea.

VÍA AUGUSTA
Esta vía era la más larga de la Península Ibérica, con casi 1500 km. recorría todo el litoral Mediterráneo conectando Hispania con Roma desde los Pirineos, al norte, hasta Cádiz en el sur.
Entraba por los Pirineos, por La Jonquera, se dirigía a Tarraco (Tarragona) para continuar por Tortosa, Sagunt, Xàtiva y por fin llegar a Cartagena.
Los romanos no tardaron en medirla y jalonarla en millas; la modernizaron arreglando su firme y dotándola de puentes. En estas labores destacó Augusto, que le dio su nombre, por lo cual la calzada pasa a ser llamada “Vía Augusta”.

VÍA DE LA PLATA
Su nombre procede de “balata”, palabra con la que denominaban los árabes al enlosado del suelo. Une Asturica Augusta (Astorga) con Salmantica (Salamanca) y Emerita Augusta (Mérida), y desde aquí se dirige hacia los centros del Bajo Guadalquivir, tales como Itálica, Gades y Onuba.
La Vía, todavía visible en su estructura romana en buenos tramos, canalizó la vida política y económica del occidente español hasta épocas modernas, cuando una estructura viaria radial, centrada en Madrid, olvidó los itinerarios históricos.

VÍA DEL VALLE DEL EBRO
Esta vía articula todo el Valle del Ebro uniendo las ciudades de Tarraco, Clunia y Asturica Augusta.

VÍA DE LA COSTA LUSITANA
Esta vía conectaba Bracara (Braga) con Olissipo (Lisboa) y continuaba hasta Pax Iulia (Santarém).

VÍA DEL CENTRO DE LA PENÍNSULA
Esta vía conectaba Emérita Augusta (Mérida) con Caesaraugusta (Zaragoza) pasando por Toletum (Toledo) y siguiendo el Valle del Jalón.